De mi abuela aprendí
El noble oficio de hacer pan
La bella música del guaraní
Entre su dientes negros
Por masticar tabaco en rama.
De su muerte
El exilio para siempre
De ese añorado país
Que es la inocencia de la infancia.
La puedo ver esa última noche
Regando el patio y masticando tabaco.
De la tierra que la acobijó
Por 25 años
Y que limpió sus huesos
Me enseñó que ya no quedaban
Marcas de su vida.
Si fue de Izquierda o Derecha
Si era culta o contrabandeaba
Mercadería entre Paraguay y Formosa;
Si leía antes de dormir la siesta
O en la noche;
Si sabría, ella, esa, su última noche
Que la poesía sería mi destino.
¿Cuántos poemas se inician
Y se agotan en su osamenta?
He aprendido más en los cementerios
Que en las instituciones.
viernes, 11 de septiembre de 2020
Osamenta
De mi abuela aprendí
El noble oficio de hacer pan
La bella música del guaraní
Entre su dientes negros
Por masticar tabaco en rama.
De su muerte
El exilio para siempre
De ese añorado país
Que es la inocencia de la infancia.
La puedo ver esa última noche
Regando el patio y masticando tabaco.
De la tierra que la acobijó
Por 25 años
Y que limpió sus huesos
Me enseñó que ya no quedaban
Marcas de su vida.
Si fue de Izquierda o Derecha
Si era culta o contrabandeaba
Mercadería entre Paraguay y Formosa;
Si leía antes de dormir la siesta
O en la noche;
Si sabría, ella, esa, su última noche
Que la poesía sería mi destino.
¿Cuántos poemas se inician
Y se agotan en su osamenta?
He aprendido más en los cementerios
Que en las instituciones.
El noble oficio de hacer pan
La bella música del guaraní
Entre su dientes negros
Por masticar tabaco en rama.
De su muerte
El exilio para siempre
De ese añorado país
Que es la inocencia de la infancia.
La puedo ver esa última noche
Regando el patio y masticando tabaco.
De la tierra que la acobijó
Por 25 años
Y que limpió sus huesos
Me enseñó que ya no quedaban
Marcas de su vida.
Si fue de Izquierda o Derecha
Si era culta o contrabandeaba
Mercadería entre Paraguay y Formosa;
Si leía antes de dormir la siesta
O en la noche;
Si sabría, ella, esa, su última noche
Que la poesía sería mi destino.
¿Cuántos poemas se inician
Y se agotan en su osamenta?
He aprendido más en los cementerios
Que en las instituciones.
Otro cajón de verduras
Se quema en la esquina.
Todos los fantasmas
De Quilmes se apoderan
Del Moe
Y busca piedritas de base
Aquí, allá, en su ropa
En la ropa de los demás
Y otra vez a empezar:
Ahora raspa la pipa.
El Hombre gato, el lobizón
La llorona, ¿dónde han quedado?
¿Dónde quedó la inocencia?
Ahora el miedo es a la manija
A la gorra
Y los rastreros de la villa.
El cajón de verduras llega a su fin.
El Nico le grita a la noche o a la luna
O al Lobizón, o vaya uno a saber:
¡Yo soy Nico paco! ¡Me escuchaste!
¡Nico paco! Su pipa dice Nico de un lado
Paco del otro; y él la agita y discute
Y el Moe está callado buscando piedras
Imaginarias.
Mientras voy a buscar otro cajón
Sigo escuchando:
¡Yo soy Nico Paco! ¡Nico Paco!
Voy fundiéndome en la noche
Y el silencio.
Otro cajón de verduras
Se quema en la esquina.
Todos los fantasmas
De Quilmes se apoderan
Del Moe
Y busca piedritas de base
Aquí, allá, en su ropa
En la ropa de los demás
Y otra vez a empezar:
Ahora raspa la pipa.
El Hombre gato, el lobizón
La llorona, ¿dónde han quedado?
¿Dónde quedó la inocencia?
Ahora el miedo es a la manija
A la gorra
Y los rastreros de la villa.
El cajón de verduras llega a su fin.
El Nico le grita a la noche o a la luna
O al Lobizón, o vaya uno a saber:
¡Yo soy Nico paco! ¡Me escuchaste!
¡Nico paco! Su pipa dice Nico de un lado
Paco del otro; y él la agita y discute
Y el Moe está callado buscando piedras
Imaginarias.
Mientras voy a buscar otro cajón
Sigo escuchando:
¡Yo soy Nico Paco! ¡Nico Paco!
Voy fundiéndome en la noche
Y el silencio.
Sobre la parra
Un par de pájaros sonríen.
El viento fresco fricciona
Las uvas y dos se caen.
El gato se acerca y las huele;
Vuelve a dormir la siesta
Abajo de la mesa de cemento.
Las cortinas flamean
Puedo ver el atardecer desde la cama.
El adjetivo que busco para completar
Mi catálogo de descripción del atardecer
De un suicida que no tiene los huevos
Para boletearse de una es "hermoso".
Pero la goma ahorcando mi brazo
Y la aguja con sangre
Reposando sobre la cuchara tiznada
No me dejan habitar ese adjetivo.
Aunque reconozco que el atardecer
Es hermoso.
Sobre la parra
Un par de pájaros sonríen.
El viento fresco fricciona
Las uvas y dos se caen.
El gato se acerca y las huele;
Vuelve a dormir la siesta
Abajo de la mesa de cemento.
Las cortinas flamean
Puedo ver el atardecer desde la cama.
El adjetivo que busco para completar
Mi catálogo de descripción del atardecer
De un suicida que no tiene los huevos
Para boletearse de una es "hermoso".
Pero la goma ahorcando mi brazo
Y la aguja con sangre
Reposando sobre la cuchara tiznada
No me dejan habitar ese adjetivo.
Aunque reconozco que el atardecer
Es hermoso.
Los pasillos de la villa
Me ahogan, me desgarran
Compro, aspiro, huyo,
Trato de gritar
Pero nadie me oye.
Mi madre duerme
Me llama entre sueños
Sabe que estoy en peligro
Hace años que no descansa.
Sigo ahogándome, comprando
Aspirando y huyendo por los pasillos
Gritando sin que nadie me escuche.
Mi madre me llama entre sueños
Creo escucharla. Ella me llama
Escucha mis gritos y el de sus hijos nonatos
Que corren por su útero huyendo del forcep
Para que no los desgarren. Mi madre
Nos llama entre sueños:
Hace años que no descansa.
Los pasillos de la villa
Me ahogan, me desgarran
Compro, aspiro, huyo,
Trato de gritar
Pero nadie me oye.
Mi madre duerme
Me llama entre sueños
Sabe que estoy en peligro
Hace años que no descansa.
Sigo ahogándome, comprando
Aspirando y huyendo por los pasillos
Gritando sin que nadie me escuche.
Mi madre me llama entre sueños
Creo escucharla. Ella me llama
Escucha mis gritos y el de sus hijos nonatos
Que corren por su útero huyendo del forcep
Para que no los desgarren. Mi madre
Nos llama entre sueños:
Hace años que no descansa.
Razzias
Y como morochitos con hambre
Y ansiedad de sustancias
Con caras culpables
Aunque sean inocentes
El cabeza de tortuga represor
Pone a todos contra la pared
Pide documentos
Dice que no hay de que preocuparse
Que solo es un control poblacional
Aunque no se controle a toda la gente
Solo a los morochitos
Con hambre, culpables de ansiedad.
Y mientras la razzia opera
Un grupo de viejos observa
Con miradas oscuras
Esas miradas que aprobaron
Las torturas del fugado represor;
Miradas sucias de alprazolam
Que ya no alcazarán la paz
Por sus viejos miedos
Y a su lado
Los bisniestos de Franco, Hitler y Mussolini
Que disfrutan con el accionar represor.
De los 5 que tratamos
Que la pared no se caiga
2 solo tenemos documentos
2 tienen nombres falsos
Y a 1 nunca lo anotaron en el registro civil.
Los vientos del fascismo enrarecen
A los vientos de la democracia.
El Río de la Plata sopla llevándoselos.
Los morochitos son dejados
Por el cabeza de tortuga.
Siguen caminando con hambre
Siguen caminando con ansiedad.
Razzias
Y como morochitos con hambre
Y ansiedad de sustancias
Con caras culpables
Aunque sean inocentes
El cabeza de tortuga represor
Pone a todos contra la pared
Pide documentos
Dice que no hay de que preocuparse
Que solo es un control poblacional
Aunque no se controle a toda la gente
Solo a los morochitos
Con hambre, culpables de ansiedad.
Y mientras la razzia opera
Un grupo de viejos observa
Con miradas oscuras
Esas miradas que aprobaron
Las torturas del fugado represor;
Miradas sucias de alprazolam
Que ya no alcazarán la paz
Por sus viejos miedos
Y a su lado
Los bisniestos de Franco, Hitler y Mussolini
Que disfrutan con el accionar represor.
De los 5 que tratamos
Que la pared no se caiga
2 solo tenemos documentos
2 tienen nombres falsos
Y a 1 nunca lo anotaron en el registro civil.
Los vientos del fascismo enrarecen
A los vientos de la democracia.
El Río de la Plata sopla llevándoselos.
Los morochitos son dejados
Por el cabeza de tortuga.
Siguen caminando con hambre
Siguen caminando con ansiedad.
jueves, 10 de septiembre de 2020
Recogerse a la oración
El frío de la mañana estalla
Sobre las humanidades
Que han dormido a la intemperie.
Los saludos de buenos días
Y alguien que cruza al kiosko
A buscar papelillos
Otro va buscar agua caliente
Para el mate
Al bar de Rodriguez Peña y Juncal.
Un buen momento para calentar
El garguero
Empastar el cerebro
Y recogerse a la oración.
Apostar por cúantos taxis
Se juntarán por acción del semáforo
Hace un rato fueron 8
Ahora 12
Quizás el próximo 13.
Antes de ir a malabarear
Pasar por el guiso de la madre Josefa
Recogerse a la oración
Y arrancar a hacer plata.
Para ir a la villa
Es necesario recogerse a la oración.
Saber porque pasillos andar
Conocer las puertas secretas
Y la ventanitas.
Si la oración surte efecto
Puede que haya un plato de guiso
En la Plaza Libertad
O pan de La exposición.
Antes de volver a dormir en la intemperie
Es importante cargar un papelillo
Llenar bien los pulmones de humo dulce
Saludar a la bandera de la embajada de Francia
Taparse con la frazada del gobierno de la ciudad
Y recogerse a la oración
Para un buen descansar.
Recogerse a la oración
El frío de la mañana estalla
Sobre las humanidades
Que han dormido a la intemperie.
Los saludos de buenos días
Y alguien que cruza al kiosko
A buscar papelillos
Otro va buscar agua caliente
Para el mate
Al bar de Rodriguez Peña y Juncal.
Un buen momento para calentar
El garguero
Empastar el cerebro
Y recogerse a la oración.
Apostar por cúantos taxis
Se juntarán por acción del semáforo
Hace un rato fueron 8
Ahora 12
Quizás el próximo 13.
Antes de ir a malabarear
Pasar por el guiso de la madre Josefa
Recogerse a la oración
Y arrancar a hacer plata.
Para ir a la villa
Es necesario recogerse a la oración.
Saber porque pasillos andar
Conocer las puertas secretas
Y la ventanitas.
Si la oración surte efecto
Puede que haya un plato de guiso
En la Plaza Libertad
O pan de La exposición.
Antes de volver a dormir en la intemperie
Es importante cargar un papelillo
Llenar bien los pulmones de humo dulce
Saludar a la bandera de la embajada de Francia
Taparse con la frazada del gobierno de la ciudad
Y recogerse a la oración
Para un buen descansar.
Rucci
Quemaban a los pobres con gasoil
Debajo de las autopistas
Y tal que hierba seca ardían sus cuerpos.
Que la política, con sus falsa oraciones
Te consuele de desaparecer.
Todos los hombres se creían Perón
Mataban y luego eran acribillados.
Firmenich maneja con mayor elegancia los libros:
Su mano que no trabajó nunca sabe
Mover las páginas y engañar a los hombres.
Rucci tiena la pasión y no la idea:
Sin duda morirá acribillado.
Debajo de las autopistas
Y tal que hierba seca ardían sus cuerpos.
Que la política, con sus falsa oraciones
Te consuele de desaparecer.
Todos los hombres se creían Perón
Mataban y luego eran acribillados.
Firmenich maneja con mayor elegancia los libros:
Su mano que no trabajó nunca sabe
Mover las páginas y engañar a los hombres.
Rucci tiena la pasión y no la idea:
Sin duda morirá acribillado.
Rucci
Quemaban a los pobres con gasoil
Debajo de las autopistas
Y tal que hierba seca ardían sus cuerpos.
Que la política, con sus falsa oraciones
Te consuele de desaparecer.
Todos los hombres se creían Perón
Mataban y luego eran acribillados.
Firmenich maneja con mayor elegancia los libros:
Su mano que no trabajó nunca sabe
Mover las páginas y engañar a los hombres.
Rucci tiena la pasión y no la idea:
Sin duda morirá acribillado.
Debajo de las autopistas
Y tal que hierba seca ardían sus cuerpos.
Que la política, con sus falsa oraciones
Te consuele de desaparecer.
Todos los hombres se creían Perón
Mataban y luego eran acribillados.
Firmenich maneja con mayor elegancia los libros:
Su mano que no trabajó nunca sabe
Mover las páginas y engañar a los hombres.
Rucci tiena la pasión y no la idea:
Sin duda morirá acribillado.
San La Muerte
El fierro es devuelto
Al santuario:
Lo custodian San La Muerte
Y el Gauchito Gil.
Con algo de plata
Cigarros o una petaca
Gilada o algún fasito
Los santos brindan su protección.
Antes del escruche
La salidera o el arrebato
Se revisa el mecanismo
De la herramienta.
Que balas y un plato
De comida
No falte en la mesa
Se reza sobre santuario pagano.
Las balas abundan en el barrio
Los platos de comida empiezan a escacear.
San La Muerte
El fierro es devuelto
Al santuario:
Lo custodian San La Muerte
Y el Gauchito Gil.
Con algo de plata
Cigarros o una petaca
Gilada o algún fasito
Los santos brindan su protección.
Antes del escruche
La salidera o el arrebato
Se revisa el mecanismo
De la herramienta.
Que balas y un plato
De comida
No falte en la mesa
Se reza sobre santuario pagano.
Las balas abundan en el barrio
Los platos de comida empiezan a escacear.
Sauce chico
Me dieron a elegir
Un último recuerdo
Para llevarme al otro patio
Antes de que la inyección letal
Ponga el punto final.
Elegí ese domingo
Creo que del 87
En el Sauce chico
Todos bajo la arboleda
Esperando por el asado
Mi abuela que ve un hornero
Mi tío que se trepa al árbol
Para bajárselo. Y después bañarse
En el arroyito
En una tarde infinita
Que se desagarra cuando emprendemos
El viaje de vuelta
Mientras nos vamos alejando.
Sauce chico
Me dieron a elegir
Un último recuerdo
Para llevarme al otro patio
Antes de que la inyección letal
Ponga el punto final.
Elegí ese domingo
Creo que del 87
En el Sauce chico
Todos bajo la arboleda
Esperando por el asado
Mi abuela que ve un hornero
Mi tío que se trepa al árbol
Para bajárselo. Y después bañarse
En el arroyito
En una tarde infinita
Que se desagarra cuando emprendemos
El viaje de vuelta
Mientras nos vamos alejando.
El austral moría
Como tantas otras monedas.
Ahora con dos pesos
Nos habilitan la pileta del parque.
Otros días
El piletón del Parque de Mayo
Abajo de las vías
Y después volver
Pidiendo frutas picadas
En las verdulerías.
La inocencia también
Moriría como el austral y el peso:
Luego colas interminbles para
La siguiente explotación laboral
Hasta que un lúcido inventó
Las consultoras.
Los gobiernos también morirían
Era hora de resucitar
Algún mito político.
Entonces llegarón los papeles glasés
Y las piedras que se caían en el charco de orina
E igual se inhalaban.
Los cuerpos tambien moririán.
Tomé el último tren
Volví en el último vagón.
Y cuando pienso en que nunca
Rancheé con un político
O estuvimos presos
Por andar de caño
O fumamos porro juntos,
Agradezco al destino.
La memoria se vuelve gris
Vintage, de diseño.
Mi memoria es
Como un capítulo
De Los Simpsons en Space
Un sábado a la madianoche
Cuando el cable era el rey
Y llegaban rumores
De que la vida era buena
Después de los 18.
El austral moría
Como tantas otras monedas.
Ahora con dos pesos
Nos habilitan la pileta del parque.
Otros días
El piletón del Parque de Mayo
Abajo de las vías
Y después volver
Pidiendo frutas picadas
En las verdulerías.
La inocencia también
Moriría como el austral y el peso:
Luego colas interminbles para
La siguiente explotación laboral
Hasta que un lúcido inventó
Las consultoras.
Los gobiernos también morirían
Era hora de resucitar
Algún mito político.
Entonces llegarón los papeles glasés
Y las piedras que se caían en el charco de orina
E igual se inhalaban.
Los cuerpos tambien moririán.
Tomé el último tren
Volví en el último vagón.
Y cuando pienso en que nunca
Rancheé con un político
O estuvimos presos
Por andar de caño
O fumamos porro juntos,
Agradezco al destino.
La memoria se vuelve gris
Vintage, de diseño.
Mi memoria es
Como un capítulo
De Los Simpsons en Space
Un sábado a la madianoche
Cuando el cable era el rey
Y llegaban rumores
De que la vida era buena
Después de los 18.
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