lunes, 19 de julio de 2021
El afilador
El afilador
La plata es de todos
Las formas de la pobreza
Son varias y pintas
Como los arco iris
Que salen al amanecer
Después de la lluvia.
Y para el I.N.D.E.C
Es necesario
Que la pobreza tenga varias formas.
Una vez fue la palangana
En la que me acunaron. La casa
En donde nací. El portón
Eran los resortes de un colchón
De lana.
Luego fue deambular y alquilar
Con la plata justa para comer.
Era la década en que caían las mutuales
Las embajadas
La clase media argentina.
Llegamos al campo
A cosechar cebollas, zapallos
Calahorras. Estibamos y cosimos
Miles de bolsas para exportación
Quemando las articulaciones
Y el sistema nervioso.
Traté de aprender a ser normal
En un país de enfermos. Pasé 9 meses recluido
Pero no aprobé el examen
En la vida real.
Así que agarré un carro
Junté cartón y cobre
Y latas de aluminio.
Aprendí a hacer malabares
Con palos y cámaras de bicicleta.
Mangueé la moneda de frente mar
Y si la cabida no daba
Rompía las bolsas de basura
Para poder comer.
***
A veces le empato al I.N.D.E.C
Hay meses de 40, 50 lucas
Los flacos son de 30.
Por eso festejo en este bodegoncito
Comiendo una milanesa
Y viendo los autos pasar
Escuchando Rock and roll de Led Zeppelin
En la radio
Al dueño anterior del bodengoncito
Le había pedido una milanesa
Y me fui sin pagar
Tenía 23 años
El país estaba en ruinas.
El dueño actual no sabe esto
No sabe que cuando volví de Camboya
Encaré al dueño
Y le pedí que me cobrara
La milanesa que le había partido
En esa época miserable.
No sabe que el viejo me miró
Me cobró la milanesa:
"La plata es de todos, pibe", dijo
Limpió el mostrador con una rejilla
Y siguió atendiendo.
La plata es de todos
Las formas de la pobreza
Son varias y pintas
Como los arco iris
Que salen al amanecer
Después de la lluvia.
Y para el I.N.D.E.C
Es necesario
Que la pobreza tenga varias formas.
Una vez fue la palangana
En la que me acunaron. La casa
En donde nací. El portón
Eran los resortes de un colchón
De lana.
Luego fue deambular y alquilar
Con la plata justa para comer.
Era la década en que caían las mutuales
Las embajadas
La clase media argentina.
Llegamos al campo
A cosechar cebollas, zapallos
Calahorras. Estibamos y cosimos
Miles de bolsas para exportación
Quemando las articulaciones
Y el sistema nervioso.
Traté de aprender a ser normal
En un país de enfermos. Pasé 9 meses recluido
Pero no aprobé el examen
En la vida real.
Así que agarré un carro
Junté cartón y cobre
Y latas de aluminio.
Aprendí a hacer malabares
Con palos y cámaras de bicicleta.
Mangueé la moneda de frente mar
Y si la cabida no daba
Rompía las bolsas de basura
Para poder comer.
***
A veces le empato al I.N.D.E.C
Hay meses de 40, 50 lucas
Los flacos son de 30.
Por eso festejo en este bodegoncito
Comiendo una milanesa
Y viendo los autos pasar
Escuchando Rock and roll de Led Zeppelin
En la radio
Al dueño anterior del bodengoncito
Le había pedido una milanesa
Y me fui sin pagar
Tenía 23 años
El país estaba en ruinas.
El dueño actual no sabe esto
No sabe que cuando volví de Camboya
Encaré al dueño
Y le pedí que me cobrara
La milanesa que le había partido
En esa época miserable.
No sabe que el viejo me miró
Me cobró la milanesa:
"La plata es de todos, pibe", dijo
Limpió el mostrador con una rejilla
Y siguió atendiendo.
martes, 6 de julio de 2021
Panchita
Panchita está enterrada en el patio al lado de la Katy. La enterré con su collar rojo y su plato. Falleció cuatro días antes que Luis.
Panchita era de la manada de perros de mis vecinos de enfrente. Una perra semi callejera. En esa época le daba de comer a Patroclo, que de a poco, ya se estaba instalando en casa. A diferencia de Panchita, Patroclo era callejero. Una noche mientras le daba de comer a Patroclo, Panchita se acercó para que le diera de comer también. Ese fue el primer encuentro. Cada vez que veía que le daba de comer a Patroclo, ella también se acercaba despacito, como arrastrándose, casi como suplicando o como con vergüenza. La cosa que era muy tierna verla llegar, comer y ver como movía la cola de alegría. Por lo visto sus dueños no le daban de comer; ni siquiera dormía adentro. Por eso una noche de Julio, de helada dura y cortante la hice pasar adentro de mi casa y le armé una cama con unos trapos y un cesto de mimbre. A la mañana cuando salió el sol le abrí la puerta para que vuelva a su manada. Esa noche le mandé una foto de Panchita a la Guille. Me preguntó si tenía otro perro. Le dije que solo la había hecho pasar para que no durmiera afuera. Si, ya tenía otro perro. En esos días tenía la costumbre de estar en mi casa con la puerta abierta todo el día. Cuando sus dueños llegaban de hacer sus cosas ella salía corriendo a recibirlos. Yo nunca me apropié de la perra. Ella decidió quedarse. Recuerdo esa tarde. Sintió por los otros perros que llegaban sus amos. Salió corriendo un par de metros. Se detuvo. Los miró. Inclinó la cabeza y se volvió para adentro y se metió en su camita. Ya nunca más se iría.
Todo era Panchita. La Guille cuando venía al Penna para ver a su oncólogo, después de la consulta, se tomaba la 513 ex y venía a verla.” Yo vine a ver a Panchita”, decía mientras fumaba. El whataspp con la Guille era todo sobre Panchita: Panchita, durmiendo, Panchita comiendo, fotos y videos de Panchita, Panchita y Panchita. A veces me llamaba y le ponía el teléfono a Panchita para que la Guille le hable. Una vez viajé a Mar del Plata y dejé a Panchita con la Guille. Llamé desde allá. La Guille estaba cocinando. Me decía que Panchita estaba con la panza sobre el piso y las patas estiradas, mirándola con atención, esperando que le dé algo de comer. Le gustaba tanto la comida a Panchita.
Y un día sentimos que el tiempo comenzaba a acabar.
Empezamos a ir con Panchita todos los fines de semana a la casa de la Guille. Dos días, tres cuando era fin de semana largo y no había barcos para fumigar en el puerto. Mis primeros escritos datan de esos días. Llevaba la compu y escribía ahí. Todos esos escritos están teñidos de su voz. Creo que no hubo un fin de semana en que no hayamos estado con ella. Se habían encariñado tanto. Recuerdo que mi amigo Charly me hacía de remís. Cuando él no podía la llevaba en un taxi regular. Todo para que estemos juntos.
Y un día a Luis le empezó a doler el pecho. Lo llevamos a la guardia del Hospital Municipal y su corazón se detuvo después de tres horas de espera en la guardia y con el corazón infartado.
Estuvo cuatro días en coma. La Guille con la bolsa de colostomía que le traía bastantes complicaciones, la quimioterapia, las mascotas, el trabajo, la universidad, las reuniones de recuperación de la adicción, la incertidumbre, el dolor y la angustia.
Finalmente Luis despertó al cuarto día. Al poco tiempo lo pasaron a terapia intermedia. Pasamos un mes cuidándolo hasta que le colocaron el extent que le abría la arteria que se le había tapado. Ese mes yo no dormí porque lo cuidaba de noche y era imposible dormir en una silla. La Guille no comia porque lo cuidaba de día y llegaba cansada a la noche y se acostaba a dormir. Terminamos agotadísimos.
Cuando le dieron el alta y volvió a su casa no volvió a dormir a su cama. Era muy alta y se sentía muy débil. Así que se instaló en el comedor en un sillón cama que era más bajo y más práctico para él. Una vez que se instaló ahí la Guille la subió a Panchita para que estuviera con él. Nunca más se separarían. La Guille estaba muy cansada, ese mes la había dejado con las defensas muy bajas, sumado a eso la quimioterapia y el avance voraz del cáncer. Ya había cumplido con su parte. Esperó a que Luis saliera bien del hospital. Le asignó un ángel de la guarda. Ya nos habíamos preparado. A los 5 días de que Luis volviera se empezó a apagar. A los 7 días falleció en la clínica de Osecac, una mañana del 16 de noviembre del 2016.
Estuve un año hasta que le pude hacer la casa a Luis. Lo traje a vivir conmigo y con todas las mascotas: Mora, Katy, Zochi, Patroclo, Panchita, Pepa.
Panchita nunca se separaba de él. A donde él fuera ella iba. Él iba al baño, ella se quedaba en la puerta. Todo el tiempo así. Cuando no tenía pulgas la dejaba que durmiera con él en la cama. Nunca vi una relación tan fuerte, de tanto amor. Por eso creo que ella advirtiendo de que él estaba por partir se adelantó para ir a buscarlo.
En los 3 años que vivimos juntos Luis tuvo tres ACVs. El último fue lapidario, lo dejó casi vegetativo. No pudo esquivarle al Covid en el Hospital Municipal. Después de tres días de fiebre lo isoparon. Me dijeron que lo aislaban y que yo me aísle, que me pasarían todos los días el parte por teléfono. Ya no volvería a verlo. Pude hablarle, afeitarlo, agarrarle la mano. Ya no teníamos ninguna culpar por pagar.
En la semana siguiente la neumonía empezó a hacer estragos. Hubo pocos partes favorables. Como lo alimentaban con una sonda un día vomitó y se atragantó con su vómito y el líquido se le fue los pulmones. Como no se podía comunicar y se quejaba mucho de dolor, finalmente lo sedaron para que no sufriera tanto. Se apagó un jueves de febrero en el horario de la siesta.
Yo veía que Panchita andaba decaída. No me imaginaba que tenía una infección en el útero. Creía que andaba triste porque no lo veía a Luis. No me di cuenta. Llegó al veterinario, le extirparon el útero, pero no aguantó. Estuvo con nosotros y se apagó en la madrugada. La enterré en el patio al lado de la Katy con su collar rojo y su plato.
Todo ha acabado. Luis abre los ojos. Se siente renovando. Se sienta en la cama. Panchita está durmiendo. Luis se pone las ojotas y Panchita se despierta. Salta de alegría, mueve la cola.
“Hola, petisa”, le dice Luis. Panchita le lame la mano. Salen de la habitación caminando juntos. Van por el pasillo, salen del área Covid, salen de la sala 9. Cruzan por el puesto de los de seguridad. Llegan al patio, van hacia Bravard. Al llegar a la calle los objetos van perdiendo su color, se van poniendo oscuros, es el momento de cruzar y lo tienen que hacer de manera separada.
Oscuridad. Panchita se siente perdida. Mira para adelante y para atrás. Tiene la cola entre las piernas y las orejas caídas. Escucha una voz, débil, la reconoce. “Panchita”, escucha esa voz familiar como si estuviera en un tubo. Entonces para las orejas, se pone alerta y comienza a caminar. Vuelve a escuchar “Panchita”. Es la voz de la Guille. Empieza a correr y las formas a su alrededor se tiñen de campo, de pasto, de brisa que hamaca el pasto y las espigas de trigo. “Panchita”, sigue escuchando la voz con más claridad y ya la puede ver como la espera. Su corazoncito late a la velocidad de sus patitas. La Katy también la está esperando. La Guille se agacha para recibirla y Panchita se arroja de un salto a sus brazos. Le lame la cara, no deja de mover la cola, ella sonríe y la Katy ladra y salta. Por atrás llega Luis sonriendo. Se besan y Panchita le lame la cara los dos. Caminan hacia el atardecer. El sol está de un naranja furioso. Los cuatro caminan juntos hacia el ocaso. La brisa no deja de hamacar el pasto y las espigas de trigo.
Panchita
Panchita está enterrada en el patio al lado de la Katy. La enterré con su collar rojo y su plato. Falleció cuatro días antes que Luis.
Panchita era de la manada de perros de mis vecinos de enfrente. Una perra semi callejera. En esa época le daba de comer a Patroclo, que de a poco, ya se estaba instalando en casa. A diferencia de Panchita, Patroclo era callejero. Una noche mientras le daba de comer a Patroclo, Panchita se acercó para que le diera de comer también. Ese fue el primer encuentro. Cada vez que veía que le daba de comer a Patroclo, ella también se acercaba despacito, como arrastrándose, casi como suplicando o como con vergüenza. La cosa que era muy tierna verla llegar, comer y ver como movía la cola de alegría. Por lo visto sus dueños no le daban de comer; ni siquiera dormía adentro. Por eso una noche de Julio, de helada dura y cortante la hice pasar adentro de mi casa y le armé una cama con unos trapos y un cesto de mimbre. A la mañana cuando salió el sol le abrí la puerta para que vuelva a su manada. Esa noche le mandé una foto de Panchita a la Guille. Me preguntó si tenía otro perro. Le dije que solo la había hecho pasar para que no durmiera afuera. Si, ya tenía otro perro. En esos días tenía la costumbre de estar en mi casa con la puerta abierta todo el día. Cuando sus dueños llegaban de hacer sus cosas ella salía corriendo a recibirlos. Yo nunca me apropié de la perra. Ella decidió quedarse. Recuerdo esa tarde. Sintió por los otros perros que llegaban sus amos. Salió corriendo un par de metros. Se detuvo. Los miró. Inclinó la cabeza y se volvió para adentro y se metió en su camita. Ya nunca más se iría.
Todo era Panchita. La Guille cuando venía al Penna para ver a su oncólogo, después de la consulta, se tomaba la 513 ex y venía a verla.” Yo vine a ver a Panchita”, decía mientras fumaba. El whataspp con la Guille era todo sobre Panchita: Panchita, durmiendo, Panchita comiendo, fotos y videos de Panchita, Panchita y Panchita. A veces me llamaba y le ponía el teléfono a Panchita para que la Guille le hable. Una vez viajé a Mar del Plata y dejé a Panchita con la Guille. Llamé desde allá. La Guille estaba cocinando. Me decía que Panchita estaba con la panza sobre el piso y las patas estiradas, mirándola con atención, esperando que le dé algo de comer. Le gustaba tanto la comida a Panchita.
Y un día sentimos que el tiempo comenzaba a acabar.
Empezamos a ir con Panchita todos los fines de semana a la casa de la Guille. Dos días, tres cuando era fin de semana largo y no había barcos para fumigar en el puerto. Mis primeros escritos datan de esos días. Llevaba la compu y escribía ahí. Todos esos escritos están teñidos de su voz. Creo que no hubo un fin de semana en que no hayamos estado con ella. Se habían encariñado tanto. Recuerdo que mi amigo Charly me hacía de remís. Cuando él no podía la llevaba en un taxi regular. Todo para que estemos juntos.
Y un día a Luis le empezó a doler el pecho. Lo llevamos a la guardia del Hospital Municipal y su corazón se detuvo después de tres horas de espera en la guardia y con el corazón infartado.
Estuvo cuatro días en coma. La Guille con la bolsa de colostomía que le traía bastantes complicaciones, la quimioterapia, las mascotas, el trabajo, la universidad, las reuniones de recuperación de la adicción, la incertidumbre, el dolor y la angustia.
Finalmente Luis despertó al cuarto día. Al poco tiempo lo pasaron a terapia intermedia. Pasamos un mes cuidándolo hasta que le colocaron el extent que le abría la arteria que se le había tapado. Ese mes yo no dormí porque lo cuidaba de noche y era imposible dormir en una silla. La Guille no comia porque lo cuidaba de día y llegaba cansada a la noche y se acostaba a dormir. Terminamos agotadísimos.
Cuando le dieron el alta y volvió a su casa no volvió a dormir a su cama. Era muy alta y se sentía muy débil. Así que se instaló en el comedor en un sillón cama que era más bajo y más práctico para él. Una vez que se instaló ahí la Guille la subió a Panchita para que estuviera con él. Nunca más se separarían. La Guille estaba muy cansada, ese mes la había dejado con las defensas muy bajas, sumado a eso la quimioterapia y el avance voraz del cáncer. Ya había cumplido con su parte. Esperó a que Luis saliera bien del hospital. Le asignó un ángel de la guarda. Ya nos habíamos preparado. A los 5 días de que Luis volviera se empezó a apagar. A los 7 días falleció en la clínica de Osecac, una mañana del 16 de noviembre del 2016.
Estuve un año hasta que le pude hacer la casa a Luis. Lo traje a vivir conmigo y con todas las mascotas: Mora, Katy, Zochi, Patroclo, Panchita, Pepa.
Panchita nunca se separaba de él. A donde él fuera ella iba. Él iba al baño, ella se quedaba en la puerta. Todo el tiempo así. Cuando no tenía pulgas la dejaba que durmiera con él en la cama. Nunca vi una relación tan fuerte, de tanto amor. Por eso creo que ella advirtiendo de que él estaba por partir se adelantó para ir a buscarlo.
En los 3 años que vivimos juntos Luis tuvo tres ACVs. El último fue lapidario, lo dejó casi vegetativo. No pudo esquivarle al Covid en el Hospital Municipal. Después de tres días de fiebre lo isoparon. Me dijeron que lo aislaban y que yo me aísle, que me pasarían todos los días el parte por teléfono. Ya no volvería a verlo. Pude hablarle, afeitarlo, agarrarle la mano. Ya no teníamos ninguna culpar por pagar.
En la semana siguiente la neumonía empezó a hacer estragos. Hubo pocos partes favorables. Como lo alimentaban con una sonda un día vomitó y se atragantó con su vómito y el líquido se le fue los pulmones. Como no se podía comunicar y se quejaba mucho de dolor, finalmente lo sedaron para que no sufriera tanto. Se apagó un jueves de febrero en el horario de la siesta.
Yo veía que Panchita andaba decaída. No me imaginaba que tenía una infección en el útero. Creía que andaba triste porque no lo veía a Luis. No me di cuenta. Llegó al veterinario, le extirparon el útero, pero no aguantó. Estuvo con nosotros y se apagó en la madrugada. La enterré en el patio al lado de la Katy con su collar rojo y su plato.
Todo ha acabado. Luis abre los ojos. Se siente renovando. Se sienta en la cama. Panchita está durmiendo. Luis se pone las ojotas y Panchita se despierta. Salta de alegría, mueve la cola.
“Hola, petisa”, le dice Luis. Panchita le lame la mano. Salen de la habitación caminando juntos. Van por el pasillo, salen del área Covid, salen de la sala 9. Cruzan por el puesto de los de seguridad. Llegan al patio, van hacia Bravard. Al llegar a la calle los objetos van perdiendo su color, se van poniendo oscuros, es el momento de cruzar y lo tienen que hacer de manera separada.
Oscuridad. Panchita se siente perdida. Mira para adelante y para atrás. Tiene la cola entre las piernas y las orejas caídas. Escucha una voz, débil, la reconoce. “Panchita”, escucha esa voz familiar como si estuviera en un tubo. Entonces para las orejas, se pone alerta y comienza a caminar. Vuelve a escuchar “Panchita”. Es la voz de la Guille. Empieza a correr y las formas a su alrededor se tiñen de campo, de pasto, de brisa que hamaca el pasto y las espigas de trigo. “Panchita”, sigue escuchando la voz con más claridad y ya la puede ver como la espera. Su corazoncito late a la velocidad de sus patitas. La Katy también la está esperando. La Guille se agacha para recibirla y Panchita se arroja de un salto a sus brazos. Le lame la cara, no deja de mover la cola, ella sonríe y la Katy ladra y salta. Por atrás llega Luis sonriendo. Se besan y Panchita le lame la cara los dos. Caminan hacia el atardecer. El sol está de un naranja furioso. Los cuatro caminan juntos hacia el ocaso. La brisa no deja de hamacar el pasto y las espigas de trigo.
domingo, 27 de junio de 2021
Man in the box
En los 90´s
Layne Staley cantaba que se sentía
Como atrapado en una caja.
Imploraba que le cerraran los ojos
Y se los cosieran:
Estaba cansado de esta máquina de ficciones
Que la mayoría llama realidad.
Cobain fue un poco más poeta
Y describió la caja con forma de corazón.
Él también estaba cansado de esta máquina de ficciones
A pesar de la metáfora.
Ambos consiguieron su cometido
Staley calentó la cuchara con una doble dosis
De heroína y cocaína; el speedball, que ya de por sí
Es letal, aumentó su velocidad
Haciendo añicos la caja
En la que se sentía Layne.
Kurt no se comió ni la punta
Sí la punta de la escopeta
Y gatilló y chau caja de ficción y dolor
Llegó derechito al nirvana.
Calamaro en Estadio Azteca
Dice que de chico se quedó duro al conocerlo
Aunque reconoce que de grande
Ya estaba duro cuando volvió conocerlo. Por eso recurría
A las cajas de clonazepam
Para soportar a la máquina de ficción y dolor
Después de días de dureza.
Mis cajas no fueron distintas.
Estuve encerrado en cajas de dolor
Con forma de corazones, con pupitres y barrotes
Con formas etílicas, antipsicóticas, anticonvulsivas
Antiparkinsonianas, prensadas desde Paraguay.
Luego pasé a la forma de nylon, desde Perú, Bolivia, Colombia.
Y consumí todas esas miles de cajas y nylons
Con sus miles de formas
Porque como dice El Salmón
Que hay un mundo tentaciones
Con forma de corazones
También hay algo que tener
Y no muchos tenemos.
Man in the box
En los 90´s
Layne Staley cantaba que se sentía
Como atrapado en una caja.
Imploraba que le cerraran los ojos
Y se los cosieran:
Estaba cansado de esta máquina de ficciones
Que la mayoría llama realidad.
Cobain fue un poco más poeta
Y describió la caja con forma de corazón.
Él también estaba cansado de esta máquina de ficciones
A pesar de la metáfora.
Ambos consiguieron su cometido
Staley calentó la cuchara con una doble dosis
De heroína y cocaína; el speedball, que ya de por sí
Es letal, aumentó su velocidad
Haciendo añicos la caja
En la que se sentía Layne.
Kurt no se comió ni la punta
Sí la punta de la escopeta
Y gatilló y chau caja de ficción y dolor
Llegó derechito al nirvana.
Calamaro en Estadio Azteca
Dice que de chico se quedó duro al conocerlo
Aunque reconoce que de grande
Ya estaba duro cuando volvió conocerlo. Por eso recurría
A las cajas de clonazepam
Para soportar a la máquina de ficción y dolor
Después de días de dureza.
Mis cajas no fueron distintas.
Estuve encerrado en cajas de dolor
Con forma de corazones, con pupitres y barrotes
Con formas etílicas, antipsicóticas, anticonvulsivas
Antiparkinsonianas, prensadas desde Paraguay.
Luego pasé a la forma de nylon, desde Perú, Bolivia, Colombia.
Y consumí todas esas miles de cajas y nylons
Con sus miles de formas
Porque como dice El Salmón
Que hay un mundo tentaciones
Con forma de corazones
También hay algo que tener
Y no muchos tenemos.
Leiandros
A falta de Dios, patrón y presidente
Tuve que inventármelos.
Lo primero fue buscar un Dios
Lo busqué en los márgenes:
Entre putas, borrachos y faloperos
Entre el barro y pasillos oscuros
Entre celdas y calles grises.
Entre tabiques gastados
Y venas infectadas.
Lo encontré y lo hice mío
Lo formé con cada rostro
Y cada dolor que hallé en el camino
Y nunca más lo dejé
Ni dejé de rezarle.
De los patrones conocí de todo
Ni uno rescatable. Pasaditos los 30
Me cansé de ellos y de dejarle
La sangre y la salud
Para que cambien la camioneta
Todos los años. Ahora trabajo para mí
Y mis amigos.
Del resto también me cansé
De los mercenarios del Poder
Y de los amigos
De los que amagan a la Izquierda
Y doblan a la Derecha
De los militares y paramilitares
De los progres y de los fachos
De los que dicen blanco y es negro
De los que dicen negro y es blanco
De los que dicen vida y es muerte
De los que dicen muerte y es muerte
De los que llegan a la mesa del hambre
En camionetas importadas
De los que hablan de Justicia social
Y se la pasan por el fundillo del ojete
De los que la fugan
De los que se la cometean
De los que la defraudan
De los que asesinan hippies y fiscales
De los que nunca hacen nada.
Así que me quedé con el oficio de mi abuela
Y al calor del horno de barro
Y la poesía ensayé esta vida
Entre panes caseros, leña seca
Y libros usados. Sintiéndome
Como Diógenes en la antigua Grecia
Con el candil en la mano
Buscando a alguien justo
Alguien digno de virtud.
¿Presidente?
Mi santa madre me nombró Leandro
Leiandros de voz griega
Que significa hombre león
Según los doctos varones.
Los leones no tienen presidente.
Pessoa
Voy caminando por las calles de Lisboa
De edificios grises y tejados naranjas
De adoquines y rieles tristes
Que saludan con gracia al Río Tejo.
Entro en una tabaquería
Y conozco a un tal Álvaro de Campos.
Fumamos y charlamos sobre el ser nada
La lucidez antes de morir
Los genios que viven en buhardillas
En fin, el desasosiego en general.
Sigo caminando
En la Plaza de los Restauradores hay un poeta
Se llama Alberto Caeiro
Dice que el poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que verdaderamente siente.
Lo despido
En una taberna
El marinero Ricardo Reis alaba
La soledad de los mares
Y yo deseo esa soledad y esos mares.
La biblioteca Nacional fue el lugar
Para hablar con Bernardo Soares
Del Dios que nuestros padres adoraron
Sin saber por qué y del mismo sin saber
Por lo que se lo ha abandonado.
Y en el opiario
Fumando mi alma en una pipa
Viendo a los que me rodeaban
Tuve esa revelación lúcida de la locura.
Todos los rostros que fui conociendo
Desde que llegué al puerto de Lisboa
Eran de la misma Persona;
Y esa misma Persona
Se fue presentando en distintas formas:
Banquero, amarrador, oficinista, traductor,
Músico, pordiosero, rey... quizás hasta yo mismo
Porté con su rostro en las calles de Lisboa.
Antes de zarpar hacia Bizancio
Pregunté a un camarero,
Ya que me encontraba en una especie
De ensoñación de la que me costaba despertar,
En qué ciudad nos encontrábamos:
El rostro que me acompañó
Durante toda mi estadía en Lisboa
Y que ahora mi miraba en su forma de camarero;
Miró primero hacia la ciudad
Luego hacía las aguas del Río Tejo,
Con aplomo en el tono de su voz
Dijo sonriendo
Fernando Pessoa se llama la ciudad.
Pessoa
Voy caminando por las calles de Lisboa
De edificios grises y tejados naranjas
De adoquines y rieles tristes
Que saludan con gracia al Río Tejo.
Entro en una tabaquería
Y conozco a un tal Álvaro de Campos.
Fumamos y charlamos sobre el ser nada
La lucidez antes de morir
Los genios que viven en buhardillas
En fin, el desasosiego en general.
Sigo caminando
En la Plaza de los Restauradores hay un poeta
Se llama Alberto Caeiro
Dice que el poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que verdaderamente siente.
Lo despido
En una taberna
El marinero Ricardo Reis alaba
La soledad de los mares
Y yo deseo esa soledad y esos mares.
La biblioteca Nacional fue el lugar
Para hablar con Bernardo Soares
Del Dios que nuestros padres adoraron
Sin saber por qué y del mismo sin saber
Por lo que se lo ha abandonado.
Y en el opiario
Fumando mi alma en una pipa
Viendo a los que me rodeaban
Tuve esa revelación lúcida de la locura.
Todos los rostros que fui conociendo
Desde que llegué al puerto de Lisboa
Eran de la misma Persona;
Y esa misma Persona
Se fue presentando en distintas formas:
Banquero, amarrador, oficinista, traductor,
Músico, pordiosero, rey... quizás hasta yo mismo
Porté con su rostro en las calles de Lisboa.
Antes de zarpar hacia Bizancio
Pregunté a un camarero,
Ya que me encontraba en una especie
De ensoñación de la que me costaba despertar,
En qué ciudad nos encontrábamos:
El rostro que me acompañó
Durante toda mi estadía en Lisboa
Y que ahora mi miraba en su forma de camarero;
Miró primero hacia la ciudad
Luego hacía las aguas del Río Tejo,
Con aplomo en el tono de su voz
Dijo sonriendo
Fernando Pessoa se llama la ciudad.
Leiandros
A falta de Dios, patrón y presidente
Tuve que inventármelos.
Lo primero fue buscar un Dios
Lo busqué en los márgenes:
Entre putas, borrachos y faloperos
Entre el barro y pasillos oscuros
Entre celdas y calles grises.
Entre tabiques gastados
Y venas infectadas.
Lo encontré y lo hice mío
Lo formé con cada rostro
Y cada dolor que hallé en el camino
Y nunca más lo dejé
Ni dejé de rezarle.
De los patrones conocí de todo
Ni uno rescatable. Pasaditos los 30
Me cansé de ellos y de dejarle
La sangre y la salud
Para que cambien la camioneta
Todos los años. Ahora trabajo para mí
Y mis amigos.
Del resto también me cansé
De los mercenarios del Poder
Y de los amigos
De los que amagan a la Izquierda
Y doblan a la Derecha
De los militares y paramilitares
De los progres y de los fachos
De los que dicen blanco y es negro
De los que dicen negro y es blanco
De los que dicen vida y es muerte
De los que dicen muerte y es muerte
De los que llegan a la mesa del hambre
En camionetas importadas
De los que hablan de Justicia social
Y se la pasan por el fundillo del ojete
De los que la fugan
De los que se la cometean
De los que la defraudan
De los que asesinan hippies y fiscales
De los que nunca hacen nada.
Así que me quedé con el oficio de mi abuela
Y al calor del horno de barro
Y la poesía ensayé esta vida
Entre panes caseros, leña seca
Y libros usados. Sintiéndome
Como Diógenes en la antigua Grecia
Con el candil en la mano
Buscando a alguien justo
Alguien digno de virtud.
¿Presidente?
Mi santa madre me nombró Leandro
Leiandros de voz griega
Que significa hombre león
Según los doctos varones.
Los leones no tienen presidente.
domingo, 20 de junio de 2021
Antilunes
¿Qué es el antilunes?
Simplemente es poner de cabeza al lunes entre mates y almuerzo, tatuajes y poesía y de manera ramdom o dadaísta. Algo parecido a la Ropa vieja: juntar toda la carne y verduras que hayan quedado del puchero y hacer un rejunte amalgamado con mayonesa o lo que se prefiera. "Una técnica que sirve para escribir tiene que servir para vivir", según Fabían Casas. Entonces la técnica será elegir de manera versos de Juan L. Ortiz, música de Napalm Death, Obituary y Los Pibes Chorros, algo de Saramago con partes de un tratado de parapsicología, buscar en el buscador de google , el Chimpa tratando de ordenar el caos en el papel, el Alva tratando de cortar la piel para que entre la tinta. La fusión de varios cerebros defectuosos destilando lo que mejor saben hacer:
1-
Vidón de vida
Vidón de infinito
Vidón 3D
Qué onda el vidón con vos?
Vidón sí
Vidón no
Qué vidón?
Qué vidón!
Vidón manchado de mugre
Vidón manchado de aceite
Vidón manchado de sangre
Vidón de ruptura de corriente
Vidçon de 9 ojos
Vidón no murió
Vidón que vidón no vió
Kevin se olvidó el vidón
Kavin jaló en el vidón
¡Kevin trae el vidón!
Rata
Sucia
Tiragente
Vidón de vidón
Kevin, feliz vidón Kevin!
Kevin se olvidó el vidón.
2-
Tengo ganas de decir algo y no puedo:
No tengo voz
No tengo objeto
No tengo facó.
3-
Soltame un poco las amarras
La máscara de la muerte roja
Raja de la reja
De las películas de Poe:
Películas de Edgar Allan Poe en Nettflix
Adaptaciones de Poe en su idioma original
Adaptaciones de Poe subtituladas en español
Películas de Edgar Allan Poe en Youtube
en Vimeo
en Pelispedia
en Cuevana
Comentarios en redes sociales
Podcasts, Blogs, Instagram, Facebook, Twitter, Whatsapp, Spotify
Only fans, X videos
La máscara de la muerte roja
Raja a una luz y a unas líneas
La máscara de la muerte roja sin un por qué
La máscara de la muerte roja
Raja de la peluquería
Así que rajá de acá meme!
4-
Salsa de paranoia: miedo, vacío, desesperación
1 cucharada de esencia de suicidio
2 tazas de persecuta
1 taza de esquizofrenia
1 rodaja de boicot
3 cucharadas de complejo de Edipo
1 pizca de me río para no llorar
Opcional: brote psicótico
5-
Barney Greenway sueña con dinosaurios
Barney destellos
Barney por medio de la magnetización
Barney grita
Barney a punto de resolver un enigma
Barney catatónico
Barney persona
Barney tiempo
Barney evolución de las formas teleplásticas
Barney, se droga, es panki, no se baña
Barney de transmisión
6-
El mal Estado
Es el principio
Y el fin
El mal Estado está en mal estado
El mal Estado ha tomado una pastilla
Una clonazepam genérica
Llena de alfileres fosforecentes
¡Pam pam pam!
El mal Estado no mejora
El mal Estado asesina
¡Pam pam pam!
¡El mal Estado empobrece!
El mal Estado es criminal
Esa técnica es la que lleva el hilo conductor de estos poemas generados por los cerebros defectuosos del Chimpa, El Alva quien escribe. Juan L. Ortiz, Napalm Death, Saramago, Obitury y la máquina tatuadora lacerando la carne mientras el Chimpa trata de organizar en palabras este eco de barbaridades.
Antilunes
¿Qué es el antilunes?
Simplemente es poner de cabeza al lunes entre mates y almuerzo, tatuajes y poesía y de manera ramdom o dadaísta. Algo parecido a la Ropa vieja: juntar toda la carne y verduras que hayan quedado del puchero y hacer un rejunte amalgamado con mayonesa o lo que se prefiera. "Una técnica que sirve para escribir tiene que servir para vivir", según Fabían Casas. Entonces la técnica será elegir de manera versos de Juan L. Ortiz, música de Napalm Death, Obituary y Los Pibes Chorros, algo de Saramago con partes de un tratado de parapsicología, buscar en el buscador de google , el Chimpa tratando de ordenar el caos en el papel, el Alva tratando de cortar la piel para que entre la tinta. La fusión de varios cerebros defectuosos destilando lo que mejor saben hacer:
1-
Vidón de vida
Vidón de infinito
Vidón 3D
Qué onda el vidón con vos?
Vidón sí
Vidón no
Qué vidón?
Qué vidón!
Vidón manchado de mugre
Vidón manchado de aceite
Vidón manchado de sangre
Vidón de ruptura de corriente
Vidçon de 9 ojos
Vidón no murió
Vidón que vidón no vió
Kevin se olvidó el vidón
Kavin jaló en el vidón
¡Kevin trae el vidón!
Rata
Sucia
Tiragente
Vidón de vidón
Kevin, feliz vidón Kevin!
Kevin se olvidó el vidón.
2-
Tengo ganas de decir algo y no puedo:
No tengo voz
No tengo objeto
No tengo facó.
3-
Soltame un poco las amarras
La máscara de la muerte roja
Raja de la reja
De las películas de Poe:
Películas de Edgar Allan Poe en Nettflix
Adaptaciones de Poe en su idioma original
Adaptaciones de Poe subtituladas en español
Películas de Edgar Allan Poe en Youtube
en Vimeo
en Pelispedia
en Cuevana
Comentarios en redes sociales
Podcasts, Blogs, Instagram, Facebook, Twitter, Whatsapp, Spotify
Only fans, X videos
La máscara de la muerte roja
Raja a una luz y a unas líneas
La máscara de la muerte roja sin un por qué
La máscara de la muerte roja
Raja de la peluquería
Así que rajá de acá meme!
4-
Salsa de paranoia: miedo, vacío, desesperación
1 cucharada de esencia de suicidio
2 tazas de persecuta
1 taza de esquizofrenia
1 rodaja de boicot
3 cucharadas de complejo de Edipo
1 pizca de me río para no llorar
Opcional: brote psicótico
5-
Barney Greenway sueña con dinosaurios
Barney destellos
Barney por medio de la magnetización
Barney grita
Barney a punto de resolver un enigma
Barney catatónico
Barney persona
Barney tiempo
Barney evolución de las formas teleplásticas
Barney, se droga, es panki, no se baña
Barney de transmisión
6-
El mal Estado
Es el principio
Y el fin
El mal Estado está en mal estado
El mal Estado ha tomado una pastilla
Una clonazepam genérica
Llena de alfileres fosforecentes
¡Pam pam pam!
El mal Estado no mejora
El mal Estado asesina
¡Pam pam pam!
¡El mal Estado empobrece!
El mal Estado es criminal
Esa técnica es la que lleva el hilo conductor de estos poemas generados por los cerebros defectuosos del Chimpa, El Alva quien escribe. Juan L. Ortiz, Napalm Death, Saramago, Obitury y la máquina tatuadora lacerando la carne mientras el Chimpa trata de organizar en palabras este eco de barbaridades.
miércoles, 16 de junio de 2021
Líquido amniótico
¡Oh, fiebre!
Que me diste un nombre
Un cuerpo carente
De dopamina
Y serotonina
Y me bautizaste
Con esta ansiedad atroz.
Fiebre
Que me acunaste en ese líquido amniótico
Y ahora me das esa misma sensación amniótica
En estas botellas de marcas extrañas
Botellas vacías, otras llenas
Otras llenas de meo
Y otras que revoleo por el balcón.
Fiebre
Marcaste con fuego incandescente
Las letras de mi epitafio:
Vivió
Bebió
Un día paró
Murió feliz.
Líquido amniótico
¡Oh, fiebre!
Que me diste un nombre
Un cuerpo carente
De dopamina
Y serotonina
Y me bautizaste
Con esta ansiedad atroz.
Fiebre
Que me acunaste en ese líquido amniótico
Y ahora me das esa misma sensación amniótica
En estas botellas de marcas extrañas
Botellas vacías, otras llenas
Otras llenas de meo
Y otras que revoleo por el balcón.
Fiebre
Marcaste con fuego incandescente
Las letras de mi epitafio:
Vivió
Bebió
Un día paró
Murió feliz.
jueves, 10 de junio de 2021
Personalmente
Hoy escuché Personalmente
De Las pelotas por milésima vez
Y recordé que una vez dijiste
Que te gustaría tatuarte esa frase
Que dice algo de frenar el tiempo
En el preciso instante que sos feliz.
Y lo recordé porque recordé
De todos tus intentos
Por querer frenar el tiempo
Por querer ser feliz.
Pero la felicidad nunca se daba
Y no se daba por ese deseo
Ese deseo profundo de autodestrucción
Que nos dejaba sin habla
Y que nadie entendía
Y que nos hizo hacer locuras
Y nos consumió la vida
Tanto que ya no hay un lugar
Donde poder visitarte para hablar.
Entonces recordé
Cuando escuché Personalmente
De esa vez que tocaron en Olimpo
Y te acercaste en cueros con la voz ronca
¡Eh, Gastón!, traspirando cocaína y resentimientos
Que recorrían e iluminaban tus tatuajes
Agitando la remera cantando
¡Vamos las pelo..!
Ahí...en ese instante
Puedo decir que fuiste feliz
Ahí...en ese instante
Yo elijo detener el tiempo.
Dedicado a Martín Paloma
Personalmente
Hoy escuché Personalmente
De Las pelotas por milésima vez
Y recordé que una vez dijiste
Que te gustaría tatuarte esa frase
Que dice algo de frenar el tiempo
En el preciso instante que sos feliz.
Y lo recordé porque recordé
De todos tus intentos
Por querer frenar el tiempo
Por querer ser feliz.
Pero la felicidad nunca se daba
Y no se daba por ese deseo
Ese deseo profundo de autodestrucción
Que nos dejaba sin habla
Y que nadie entendía
Y que nos hizo hacer locuras
Y nos consumió la vida
Tanto que ya no hay un lugar
Donde poder visitarte para hablar.
Entonces recordé
Cuando escuché Personalmente
De esa vez que tocaron en Olimpo
Y te acercaste en cueros con la voz ronca
¡Eh, Gastón!, traspirando cocaína y resentimientos
Que recorrían e iluminaban tus tatuajes
Agitando la remera cantando
¡Vamos las pelo..!
Ahí...en ese instante
Puedo decir que fuiste feliz
Ahí...en ese instante
Yo elijo detener el tiempo.
Dedicado a Martín Paloma
miércoles, 9 de junio de 2021
Cuartito de yerba
Algunos manguean para fumar
Otros para escabiar
Otros para ir a la villa
Otros para no robar.
Hay una señora
Sin nombre ni cara
Que manguea para tomar mate.
Ya se acabó el paquete de cuarto
Que da Cáritas. Entonces, ella, ahí
Al lado de su changuito
De supermercado
Con sus pertenencias terrenales
Con el termito de Taraguí y el mate
Pide monedas para un cuartito de yerba.
Un cuartito de yerba
Y el café de la esquina
Que le habilita el agua caliente.
Así se desgastan, se queman, se arrastran
Los días hacia el abismo del olvido.
Ella, ahí, purgando sus culpas
Hablando con Dios
Aunque parezca que esté hablando sola.
Contándole sus razones
Por las que está en la calle
Y no se arrepiente.
No se arrepiente de manguear para la yerba
De vivir en un carrito de supermercado
De matear todo el día
De levantarse temprano
Y recogerse a la oración
De hablar todos los días con Dios
Aunque parezca que esté hablando sola.
Cuartito de yerba
Algunos manguean para fumar
Otros para escabiar
Otros para ir a la villa
Otros para no robar.
Hay una señora
Sin nombre ni cara
Que manguea para tomar mate.
Ya se acabó el paquete de cuarto
Que da Cáritas. Entonces, ella, ahí
Al lado de su changuito
De supermercado
Con sus pertenencias terrenales
Con el termito de Taraguí y el mate
Pide monedas para un cuartito de yerba.
Un cuartito de yerba
Y el café de la esquina
Que le habilita el agua caliente.
Así se desgastan, se queman, se arrastran
Los días hacia el abismo del olvido.
Ella, ahí, purgando sus culpas
Hablando con Dios
Aunque parezca que esté hablando sola.
Contándole sus razones
Por las que está en la calle
Y no se arrepiente.
No se arrepiente de manguear para la yerba
De vivir en un carrito de supermercado
De matear todo el día
De levantarse temprano
Y recogerse a la oración
De hablar todos los días con Dios
Aunque parezca que esté hablando sola.
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