lunes, 19 de julio de 2021

El afilador

 

es Escucho al afilador llegar
Escucho al afilador llegar
Con su silbido de armónica de juguete
Con su bicicleta adaptada
Con caballete
Y la correa que hace girar
La piedra de afilar mientras pedalea.
Lo escucho
Desde que tengo uso de razón
Allá en Quilmes por la 895
La Paz, La Matera.
Creo haberlo escuchado en Río Gallegos
El Calafate, Trelew, Bariloche.
En La Rana, La Korea, La Sapito
O La Tranquila
Sabíamos que ya era de día
Cuando escuchábamos
Su melancólica armonía.
Hoy escucho su silbido.
Nunca me animé a conocerlo
No sé si es taoísta o budista
Peronista o gorila.
Tengo miedo de encontrar
Mi rostro en su rostro
Que todo esto sea un sueño
Que estemos siendo soñados por otro.



El afilador

 

es Escucho al afilador llegar
Escucho al afilador llegar
Con su silbido de armónica de juguete
Con su bicicleta adaptada
Con caballete
Y la correa que hace girar
La piedra de afilar mientras pedalea.
Lo escucho
Desde que tengo uso de razón
Allá en Quilmes por la 895
La Paz, La Matera.
Creo haberlo escuchado en Río Gallegos
El Calafate, Trelew, Bariloche.
En La Rana, La Korea, La Sapito
O La Tranquila
Sabíamos que ya era de día
Cuando escuchábamos
Su melancólica armonía.
Hoy escucho su silbido.
Nunca me animé a conocerlo
No sé si es taoísta o budista
Peronista o gorila.
Tengo miedo de encontrar
Mi rostro en su rostro
Que todo esto sea un sueño
Que estemos siendo soñados por otro.



La plata es de todos

 Las formas de la pobreza 

Son varias y pintas 

Como los arco iris 

Que salen al amanecer 

Después de la lluvia.


Y para el I.N.D.E.C

Es necesario 

Que la pobreza tenga varias formas.


Una vez fue la palangana 

En la que me acunaron. La casa 

En donde nací. El portón 

Eran los resortes de un colchón 

De lana. 


Luego fue deambular y alquilar 

Con la plata justa para comer.

Era la década en que caían las mutuales 

Las embajadas

La clase media argentina.


Llegamos al campo 

A cosechar cebollas, zapallos

Calahorras. Estibamos y cosimos 

Miles de bolsas para exportación

Quemando las articulaciones 

Y el sistema nervioso.


Traté de aprender a ser normal 

En un país de enfermos. Pasé 9 meses recluido

Pero no aprobé el examen 

En la vida real.


Así que agarré un carro

Junté cartón y cobre 

Y latas de aluminio.


Aprendí a hacer malabares 

Con palos y cámaras de bicicleta.

Mangueé la moneda de frente mar

Y si la cabida no daba 

Rompía las bolsas de basura

Para poder comer.


***

A veces le empato al I.N.D.E.C

Hay meses de 40, 50 lucas 

Los flacos son de 30.


Por eso festejo en este bodegoncito 

Comiendo una milanesa 

Y viendo los autos pasar

Escuchando Rock and roll de Led Zeppelin

En la radio


Al dueño anterior del bodengoncito 

Le había pedido una milanesa 

Y me fui sin pagar 

Tenía 23 años 

El país estaba en ruinas.


El dueño actual no sabe esto

No sabe que cuando volví de Camboya 

Encaré al dueño

Y le pedí que me cobrara 

La milanesa que le había partido 

En esa época miserable.


No sabe que el viejo me miró 

Me cobró la milanesa:

"La plata es de todos, pibe", dijo

Limpió el mostrador con una rejilla

Y siguió atendiendo.





La plata es de todos

 Las formas de la pobreza 

Son varias y pintas 

Como los arco iris 

Que salen al amanecer 

Después de la lluvia.


Y para el I.N.D.E.C

Es necesario 

Que la pobreza tenga varias formas.


Una vez fue la palangana 

En la que me acunaron. La casa 

En donde nací. El portón 

Eran los resortes de un colchón 

De lana. 


Luego fue deambular y alquilar 

Con la plata justa para comer.

Era la década en que caían las mutuales 

Las embajadas

La clase media argentina.


Llegamos al campo 

A cosechar cebollas, zapallos

Calahorras. Estibamos y cosimos 

Miles de bolsas para exportación

Quemando las articulaciones 

Y el sistema nervioso.


Traté de aprender a ser normal 

En un país de enfermos. Pasé 9 meses recluido

Pero no aprobé el examen 

En la vida real.


Así que agarré un carro

Junté cartón y cobre 

Y latas de aluminio.


Aprendí a hacer malabares 

Con palos y cámaras de bicicleta.

Mangueé la moneda de frente mar

Y si la cabida no daba 

Rompía las bolsas de basura

Para poder comer.


***

A veces le empato al I.N.D.E.C

Hay meses de 40, 50 lucas 

Los flacos son de 30.


Por eso festejo en este bodegoncito 

Comiendo una milanesa 

Y viendo los autos pasar

Escuchando Rock and roll de Led Zeppelin

En la radio


Al dueño anterior del bodengoncito 

Le había pedido una milanesa 

Y me fui sin pagar 

Tenía 23 años 

El país estaba en ruinas.


El dueño actual no sabe esto

No sabe que cuando volví de Camboya 

Encaré al dueño

Y le pedí que me cobrara 

La milanesa que le había partido 

En esa época miserable.


No sabe que el viejo me miró 

Me cobró la milanesa:

"La plata es de todos, pibe", dijo

Limpió el mostrador con una rejilla

Y siguió atendiendo.





martes, 6 de julio de 2021

Panchita

 Panchita está enterrada en el patio al lado de la Katy. La enterré con su collar rojo y su plato. Falleció cuatro días antes que Luis.

Panchita era de la manada de perros de mis vecinos de enfrente. Una perra semi callejera. En esa época le daba de comer a Patroclo, que de a poco, ya se estaba instalando en casa. A diferencia de Panchita, Patroclo era callejero. Una noche mientras le daba de comer a Patroclo, Panchita se acercó para que le diera de comer también. Ese fue el primer encuentro. Cada vez que veía que le daba de comer a Patroclo, ella también se acercaba despacito, como arrastrándose, casi como suplicando o como con vergüenza. La cosa que era muy tierna verla llegar, comer y ver como movía la cola de alegría. Por lo visto sus dueños no le daban de comer; ni siquiera dormía adentro. Por eso una noche de Julio, de helada dura y cortante la hice pasar adentro de mi casa y le armé una cama con unos trapos y un cesto de mimbre. A la mañana cuando salió el sol le abrí la puerta para que vuelva a su manada. Esa noche le mandé una foto de Panchita a la Guille. Me preguntó si tenía otro perro. Le dije que solo la había hecho pasar para que no durmiera afuera. Si, ya tenía otro perro. En esos días tenía la costumbre de estar en mi casa con la puerta abierta todo el día. Cuando sus dueños llegaban de hacer sus cosas ella salía corriendo a recibirlos. Yo nunca me apropié de la perra. Ella decidió quedarse. Recuerdo esa tarde. Sintió por los otros perros que llegaban sus amos. Salió corriendo un par de metros. Se detuvo. Los miró. Inclinó la cabeza y se volvió para adentro y se metió en su camita. Ya nunca más se iría.

Todo era Panchita. La Guille cuando venía al Penna para ver a su oncólogo, después de la consulta, se tomaba la 513 ex y venía a verla.” Yo vine a ver a Panchita”, decía mientras fumaba. El whataspp con la Guille era todo sobre Panchita: Panchita, durmiendo, Panchita comiendo, fotos y videos de Panchita, Panchita y Panchita. A veces me llamaba y le ponía el teléfono a Panchita para que la Guille le hable. Una vez viajé a Mar del Plata y dejé a Panchita con la Guille. Llamé desde allá. La Guille estaba cocinando. Me decía que Panchita estaba con la panza sobre el piso y las patas estiradas, mirándola con atención, esperando que le dé algo de comer. Le gustaba tanto la comida a Panchita.

Y un día sentimos que el tiempo comenzaba a acabar.

Empezamos a ir con Panchita todos los fines de semana a la casa de la Guille. Dos días, tres cuando era fin de semana largo y no había barcos para fumigar en el puerto. Mis primeros escritos datan de esos días. Llevaba la compu y escribía ahí. Todos esos escritos están teñidos de su voz. Creo que no hubo un fin de semana en que no hayamos estado con ella. Se habían encariñado tanto. Recuerdo que mi amigo Charly me hacía de remís. Cuando él no podía la llevaba en un taxi regular. Todo para que estemos juntos.

Y un día a Luis le empezó a doler el pecho. Lo llevamos a la guardia del Hospital Municipal y su corazón se detuvo después de tres horas de espera en la guardia y con el corazón infartado.

Estuvo cuatro días en coma. La Guille con la bolsa de colostomía que le traía bastantes complicaciones, la quimioterapia, las mascotas, el trabajo, la universidad, las reuniones de recuperación de la adicción, la incertidumbre, el dolor y la angustia.

Finalmente Luis despertó al cuarto día. Al poco tiempo lo pasaron a terapia intermedia. Pasamos un mes cuidándolo hasta que le colocaron el extent que le abría la arteria que se le había tapado. Ese mes yo no dormí porque lo cuidaba de noche y era imposible dormir en una silla. La Guille no comia porque lo cuidaba de día y llegaba cansada a la noche y se acostaba a dormir. Terminamos agotadísimos.

Cuando le dieron el alta y volvió a su casa no volvió a dormir a su cama. Era muy alta y se sentía muy débil. Así que se instaló en el comedor en un sillón cama que era más bajo y más práctico para él. Una vez que se instaló ahí la Guille la subió a Panchita para que estuviera con él. Nunca más se separarían. La Guille estaba muy cansada, ese mes la había dejado con las defensas muy bajas, sumado a eso la quimioterapia y el avance voraz del cáncer. Ya había cumplido con su parte. Esperó a que Luis saliera bien del hospital. Le asignó un ángel de la guarda. Ya nos habíamos preparado. A los 5 días de que Luis volviera se empezó a apagar. A los 7 días falleció en la clínica de Osecac, una mañana del 16 de noviembre del 2016.

Estuve un año hasta que le pude hacer la casa a Luis. Lo traje a vivir conmigo y con todas las mascotas: Mora, Katy, Zochi, Patroclo, Panchita, Pepa.

Panchita nunca se separaba de él. A donde él fuera ella iba. Él iba al baño, ella se quedaba en la puerta. Todo el tiempo así. Cuando no tenía pulgas la dejaba que durmiera con él en la cama. Nunca vi una relación tan fuerte, de tanto amor. Por eso creo que ella advirtiendo de que él estaba por partir se adelantó para ir a buscarlo.

En los 3 años que vivimos juntos Luis tuvo tres ACVs. El último fue lapidario, lo dejó casi vegetativo. No pudo esquivarle al Covid en el Hospital Municipal. Después de tres días de fiebre lo isoparon. Me dijeron que lo aislaban y que yo me aísle, que me pasarían todos los días el parte por teléfono. Ya no volvería a verlo. Pude hablarle, afeitarlo, agarrarle la mano. Ya no teníamos ninguna culpar por pagar.

En la semana siguiente la neumonía empezó a hacer estragos. Hubo pocos partes favorables. Como lo alimentaban con una sonda un día vomitó y se atragantó con su vómito y el líquido se le fue los pulmones. Como no se podía comunicar y se quejaba mucho de dolor, finalmente lo sedaron para que no sufriera tanto. Se apagó un jueves de febrero en el horario de la siesta.

Yo veía que Panchita andaba decaída. No me imaginaba que tenía una infección en el útero. Creía que andaba triste porque no lo veía a Luis. No me di cuenta. Llegó al veterinario, le extirparon el útero, pero no aguantó. Estuvo con nosotros y se apagó en la madrugada. La enterré en el patio al lado de la Katy con su collar rojo y su plato.



Todo ha acabado. Luis abre los ojos. Se siente renovando. Se sienta en la cama. Panchita está durmiendo. Luis se pone las ojotas y Panchita se despierta. Salta de alegría, mueve la cola.

“Hola, petisa”, le dice Luis. Panchita le lame la mano. Salen de la habitación caminando juntos. Van por el pasillo, salen del área Covid, salen de la sala 9. Cruzan por el puesto de los de seguridad. Llegan al patio, van hacia Bravard. Al llegar a la calle los objetos van perdiendo su color, se van poniendo oscuros, es el momento de cruzar y lo tienen que hacer de manera separada.

Oscuridad. Panchita se siente perdida. Mira para adelante y para atrás. Tiene la cola entre las piernas y las orejas caídas. Escucha una voz, débil, la reconoce. “Panchita”, escucha esa voz familiar como si estuviera en un tubo. Entonces para las orejas, se pone alerta y comienza a caminar. Vuelve a escuchar “Panchita”. Es la voz de la Guille. Empieza a correr y las formas a su alrededor se tiñen de campo, de pasto, de brisa que hamaca el pasto y las espigas de trigo. “Panchita”, sigue escuchando la voz con más claridad y ya la puede ver como la espera. Su corazoncito late a la velocidad de sus patitas. La Katy también la está esperando. La Guille se agacha para recibirla y Panchita se arroja de un salto a sus brazos. Le lame la cara, no deja de mover la cola, ella sonríe y la Katy ladra y salta. Por atrás llega Luis sonriendo. Se besan y Panchita le lame la cara los dos. Caminan hacia el atardecer. El sol está de un naranja furioso. Los cuatro caminan juntos hacia el ocaso. La brisa no deja de hamacar el pasto y las espigas de trigo.






Panchita

 Panchita está enterrada en el patio al lado de la Katy. La enterré con su collar rojo y su plato. Falleció cuatro días antes que Luis.

Panchita era de la manada de perros de mis vecinos de enfrente. Una perra semi callejera. En esa época le daba de comer a Patroclo, que de a poco, ya se estaba instalando en casa. A diferencia de Panchita, Patroclo era callejero. Una noche mientras le daba de comer a Patroclo, Panchita se acercó para que le diera de comer también. Ese fue el primer encuentro. Cada vez que veía que le daba de comer a Patroclo, ella también se acercaba despacito, como arrastrándose, casi como suplicando o como con vergüenza. La cosa que era muy tierna verla llegar, comer y ver como movía la cola de alegría. Por lo visto sus dueños no le daban de comer; ni siquiera dormía adentro. Por eso una noche de Julio, de helada dura y cortante la hice pasar adentro de mi casa y le armé una cama con unos trapos y un cesto de mimbre. A la mañana cuando salió el sol le abrí la puerta para que vuelva a su manada. Esa noche le mandé una foto de Panchita a la Guille. Me preguntó si tenía otro perro. Le dije que solo la había hecho pasar para que no durmiera afuera. Si, ya tenía otro perro. En esos días tenía la costumbre de estar en mi casa con la puerta abierta todo el día. Cuando sus dueños llegaban de hacer sus cosas ella salía corriendo a recibirlos. Yo nunca me apropié de la perra. Ella decidió quedarse. Recuerdo esa tarde. Sintió por los otros perros que llegaban sus amos. Salió corriendo un par de metros. Se detuvo. Los miró. Inclinó la cabeza y se volvió para adentro y se metió en su camita. Ya nunca más se iría.

Todo era Panchita. La Guille cuando venía al Penna para ver a su oncólogo, después de la consulta, se tomaba la 513 ex y venía a verla.” Yo vine a ver a Panchita”, decía mientras fumaba. El whataspp con la Guille era todo sobre Panchita: Panchita, durmiendo, Panchita comiendo, fotos y videos de Panchita, Panchita y Panchita. A veces me llamaba y le ponía el teléfono a Panchita para que la Guille le hable. Una vez viajé a Mar del Plata y dejé a Panchita con la Guille. Llamé desde allá. La Guille estaba cocinando. Me decía que Panchita estaba con la panza sobre el piso y las patas estiradas, mirándola con atención, esperando que le dé algo de comer. Le gustaba tanto la comida a Panchita.

Y un día sentimos que el tiempo comenzaba a acabar.

Empezamos a ir con Panchita todos los fines de semana a la casa de la Guille. Dos días, tres cuando era fin de semana largo y no había barcos para fumigar en el puerto. Mis primeros escritos datan de esos días. Llevaba la compu y escribía ahí. Todos esos escritos están teñidos de su voz. Creo que no hubo un fin de semana en que no hayamos estado con ella. Se habían encariñado tanto. Recuerdo que mi amigo Charly me hacía de remís. Cuando él no podía la llevaba en un taxi regular. Todo para que estemos juntos.

Y un día a Luis le empezó a doler el pecho. Lo llevamos a la guardia del Hospital Municipal y su corazón se detuvo después de tres horas de espera en la guardia y con el corazón infartado.

Estuvo cuatro días en coma. La Guille con la bolsa de colostomía que le traía bastantes complicaciones, la quimioterapia, las mascotas, el trabajo, la universidad, las reuniones de recuperación de la adicción, la incertidumbre, el dolor y la angustia.

Finalmente Luis despertó al cuarto día. Al poco tiempo lo pasaron a terapia intermedia. Pasamos un mes cuidándolo hasta que le colocaron el extent que le abría la arteria que se le había tapado. Ese mes yo no dormí porque lo cuidaba de noche y era imposible dormir en una silla. La Guille no comia porque lo cuidaba de día y llegaba cansada a la noche y se acostaba a dormir. Terminamos agotadísimos.

Cuando le dieron el alta y volvió a su casa no volvió a dormir a su cama. Era muy alta y se sentía muy débil. Así que se instaló en el comedor en un sillón cama que era más bajo y más práctico para él. Una vez que se instaló ahí la Guille la subió a Panchita para que estuviera con él. Nunca más se separarían. La Guille estaba muy cansada, ese mes la había dejado con las defensas muy bajas, sumado a eso la quimioterapia y el avance voraz del cáncer. Ya había cumplido con su parte. Esperó a que Luis saliera bien del hospital. Le asignó un ángel de la guarda. Ya nos habíamos preparado. A los 5 días de que Luis volviera se empezó a apagar. A los 7 días falleció en la clínica de Osecac, una mañana del 16 de noviembre del 2016.

Estuve un año hasta que le pude hacer la casa a Luis. Lo traje a vivir conmigo y con todas las mascotas: Mora, Katy, Zochi, Patroclo, Panchita, Pepa.

Panchita nunca se separaba de él. A donde él fuera ella iba. Él iba al baño, ella se quedaba en la puerta. Todo el tiempo así. Cuando no tenía pulgas la dejaba que durmiera con él en la cama. Nunca vi una relación tan fuerte, de tanto amor. Por eso creo que ella advirtiendo de que él estaba por partir se adelantó para ir a buscarlo.

En los 3 años que vivimos juntos Luis tuvo tres ACVs. El último fue lapidario, lo dejó casi vegetativo. No pudo esquivarle al Covid en el Hospital Municipal. Después de tres días de fiebre lo isoparon. Me dijeron que lo aislaban y que yo me aísle, que me pasarían todos los días el parte por teléfono. Ya no volvería a verlo. Pude hablarle, afeitarlo, agarrarle la mano. Ya no teníamos ninguna culpar por pagar.

En la semana siguiente la neumonía empezó a hacer estragos. Hubo pocos partes favorables. Como lo alimentaban con una sonda un día vomitó y se atragantó con su vómito y el líquido se le fue los pulmones. Como no se podía comunicar y se quejaba mucho de dolor, finalmente lo sedaron para que no sufriera tanto. Se apagó un jueves de febrero en el horario de la siesta.

Yo veía que Panchita andaba decaída. No me imaginaba que tenía una infección en el útero. Creía que andaba triste porque no lo veía a Luis. No me di cuenta. Llegó al veterinario, le extirparon el útero, pero no aguantó. Estuvo con nosotros y se apagó en la madrugada. La enterré en el patio al lado de la Katy con su collar rojo y su plato.



Todo ha acabado. Luis abre los ojos. Se siente renovando. Se sienta en la cama. Panchita está durmiendo. Luis se pone las ojotas y Panchita se despierta. Salta de alegría, mueve la cola.

“Hola, petisa”, le dice Luis. Panchita le lame la mano. Salen de la habitación caminando juntos. Van por el pasillo, salen del área Covid, salen de la sala 9. Cruzan por el puesto de los de seguridad. Llegan al patio, van hacia Bravard. Al llegar a la calle los objetos van perdiendo su color, se van poniendo oscuros, es el momento de cruzar y lo tienen que hacer de manera separada.

Oscuridad. Panchita se siente perdida. Mira para adelante y para atrás. Tiene la cola entre las piernas y las orejas caídas. Escucha una voz, débil, la reconoce. “Panchita”, escucha esa voz familiar como si estuviera en un tubo. Entonces para las orejas, se pone alerta y comienza a caminar. Vuelve a escuchar “Panchita”. Es la voz de la Guille. Empieza a correr y las formas a su alrededor se tiñen de campo, de pasto, de brisa que hamaca el pasto y las espigas de trigo. “Panchita”, sigue escuchando la voz con más claridad y ya la puede ver como la espera. Su corazoncito late a la velocidad de sus patitas. La Katy también la está esperando. La Guille se agacha para recibirla y Panchita se arroja de un salto a sus brazos. Le lame la cara, no deja de mover la cola, ella sonríe y la Katy ladra y salta. Por atrás llega Luis sonriendo. Se besan y Panchita le lame la cara los dos. Caminan hacia el atardecer. El sol está de un naranja furioso. Los cuatro caminan juntos hacia el ocaso. La brisa no deja de hamacar el pasto y las espigas de trigo.






domingo, 27 de junio de 2021

Man in the box

En los 90´s

Layne Staley cantaba que se sentía 

Como atrapado en una caja.

Imploraba que le cerraran los ojos 

Y se los cosieran:

Estaba cansado de esta máquina de ficciones 

Que la mayoría llama realidad.


Cobain fue un poco más poeta 

Y describió la caja con forma de corazón.

Él también estaba cansado de esta máquina de ficciones 

A pesar de la metáfora.


Ambos consiguieron su cometido

Staley calentó la cuchara con una doble dosis 

De heroína y cocaína; el speedball, que ya de por sí

Es letal, aumentó su velocidad 

Haciendo añicos la caja 

En la que se sentía Layne.


Kurt no se comió ni la punta

Sí la punta de la escopeta

Y gatilló y chau caja de ficción y dolor

Llegó derechito al nirvana.


Calamaro en Estadio Azteca 

Dice que de chico se quedó duro al conocerlo

Aunque reconoce que de grande 

Ya estaba duro cuando volvió conocerlo. Por eso recurría 

A las cajas de clonazepam 

Para soportar a la máquina de ficción y dolor

Después de días de dureza.


Mis cajas no fueron distintas.


Estuve encerrado en cajas de dolor

Con forma de corazones, con pupitres y barrotes

Con formas etílicas, antipsicóticas, anticonvulsivas

Antiparkinsonianas, prensadas desde Paraguay.

Luego pasé a la forma de nylon, desde Perú, Bolivia, Colombia.


Y consumí todas esas miles de cajas y nylons 

Con sus miles de formas 

Porque como dice El Salmón 

Que hay un mundo  tentaciones 

Con forma de corazones 

También hay algo que tener 

Y no muchos tenemos. 





Man in the box

En los 90´s

Layne Staley cantaba que se sentía 

Como atrapado en una caja.

Imploraba que le cerraran los ojos 

Y se los cosieran:

Estaba cansado de esta máquina de ficciones 

Que la mayoría llama realidad.


Cobain fue un poco más poeta 

Y describió la caja con forma de corazón.

Él también estaba cansado de esta máquina de ficciones 

A pesar de la metáfora.


Ambos consiguieron su cometido

Staley calentó la cuchara con una doble dosis 

De heroína y cocaína; el speedball, que ya de por sí

Es letal, aumentó su velocidad 

Haciendo añicos la caja 

En la que se sentía Layne.


Kurt no se comió ni la punta

Sí la punta de la escopeta

Y gatilló y chau caja de ficción y dolor

Llegó derechito al nirvana.


Calamaro en Estadio Azteca 

Dice que de chico se quedó duro al conocerlo

Aunque reconoce que de grande 

Ya estaba duro cuando volvió conocerlo. Por eso recurría 

A las cajas de clonazepam 

Para soportar a la máquina de ficción y dolor

Después de días de dureza.


Mis cajas no fueron distintas.


Estuve encerrado en cajas de dolor

Con forma de corazones, con pupitres y barrotes

Con formas etílicas, antipsicóticas, anticonvulsivas

Antiparkinsonianas, prensadas desde Paraguay.

Luego pasé a la forma de nylon, desde Perú, Bolivia, Colombia.


Y consumí todas esas miles de cajas y nylons 

Con sus miles de formas 

Porque como dice El Salmón 

Que hay un mundo  tentaciones 

Con forma de corazones 

También hay algo que tener 

Y no muchos tenemos. 





Leiandros

 A falta de Dios, patrón y presidente

Tuve que inventármelos.


Lo primero fue buscar un Dios 

Lo busqué en los márgenes:

Entre putas, borrachos y faloperos

Entre el barro y pasillos oscuros

Entre celdas y calles grises.

Entre tabiques gastados

Y venas infectadas.


Lo encontré y lo hice mío

Lo formé con cada rostro

Y cada dolor que hallé en el camino

Y nunca más lo dejé 

Ni dejé de rezarle.


De los patrones conocí de todo 

Ni uno rescatable. Pasaditos los 30

Me cansé de ellos y de dejarle 

La sangre y la salud 

Para que cambien la camioneta 

Todos los años. Ahora trabajo para mí

Y mis amigos. 


Del resto también me cansé

De los mercenarios del Poder

Y de los amigos

De los que amagan a la Izquierda 

Y doblan a la Derecha

De los militares y paramilitares 

De los progres y de los fachos 

De los que dicen blanco y es negro

De los que dicen negro y es blanco

De los que dicen vida y es muerte

De los que dicen muerte y es muerte

De los que llegan a la mesa del hambre 

En camionetas importadas 

De los que hablan de Justicia social 

Y se la pasan por el fundillo del ojete

De los que la fugan 

De los que se la cometean 

De los que la defraudan 

De los que asesinan hippies y fiscales 

De los que nunca hacen nada. 


Así que me quedé con el oficio de mi abuela

Y al calor del horno de barro

Y la poesía ensayé esta vida 

Entre panes caseros, leña seca

Y libros usados. Sintiéndome 

Como Diógenes en la antigua Grecia

Con el candil en la mano

Buscando a alguien justo 

Alguien digno de virtud.


¿Presidente?

Mi santa madre me nombró Leandro 

Leiandros de voz griega

Que significa hombre león 

Según los doctos varones.


Los leones no tienen presidente. 




 


Pessoa

 Voy caminando por las calles de Lisboa

De edificios  grises y tejados naranjas

De adoquines y rieles tristes

Que saludan con gracia al Río Tejo.


Entro en una tabaquería 

Y conozco a un tal Álvaro de Campos.


Fumamos y charlamos sobre el ser nada

La lucidez antes de morir 

Los genios que viven en buhardillas 

En fin, el desasosiego en general.


Sigo caminando 

En la Plaza de los Restauradores hay un poeta

Se llama Alberto Caeiro 

Dice que el poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que verdaderamente siente.

Lo despido

En una taberna

El marinero Ricardo Reis alaba 

La soledad de los mares 

Y yo deseo esa soledad y esos mares.


La biblioteca Nacional fue el lugar 

Para hablar con Bernardo Soares 

Del Dios que nuestros padres adoraron 

Sin saber por qué y del mismo sin saber

Por lo que se lo ha abandonado.


Y en el opiario 

Fumando mi alma en una pipa 

Viendo a los que me rodeaban 

Tuve esa revelación lúcida de la locura.


Todos los rostros que fui conociendo

Desde que llegué al puerto de Lisboa 

Eran de la misma Persona;

Y esa misma Persona 

Se fue presentando en distintas formas:

Banquero, amarrador, oficinista, traductor,

Músico, pordiosero, rey... quizás hasta yo mismo

Porté con su rostro en las calles de Lisboa.


Antes de zarpar hacia Bizancio 

Pregunté a un camarero,

Ya que me encontraba en una especie 

De ensoñación de la que me costaba despertar,

En qué ciudad nos encontrábamos: 

El rostro que me acompañó 

Durante toda mi estadía en Lisboa 

Y que ahora mi miraba en su forma de camarero;

Miró primero hacia la ciudad

Luego hacía las aguas del Río Tejo,

Con aplomo en el tono de su voz 

Dijo sonriendo

Fernando Pessoa se llama la ciudad. 







Pessoa

 Voy caminando por las calles de Lisboa

De edificios  grises y tejados naranjas

De adoquines y rieles tristes

Que saludan con gracia al Río Tejo.


Entro en una tabaquería 

Y conozco a un tal Álvaro de Campos.


Fumamos y charlamos sobre el ser nada

La lucidez antes de morir 

Los genios que viven en buhardillas 

En fin, el desasosiego en general.


Sigo caminando 

En la Plaza de los Restauradores hay un poeta

Se llama Alberto Caeiro 

Dice que el poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que verdaderamente siente.

Lo despido

En una taberna

El marinero Ricardo Reis alaba 

La soledad de los mares 

Y yo deseo esa soledad y esos mares.


La biblioteca Nacional fue el lugar 

Para hablar con Bernardo Soares 

Del Dios que nuestros padres adoraron 

Sin saber por qué y del mismo sin saber

Por lo que se lo ha abandonado.


Y en el opiario 

Fumando mi alma en una pipa 

Viendo a los que me rodeaban 

Tuve esa revelación lúcida de la locura.


Todos los rostros que fui conociendo

Desde que llegué al puerto de Lisboa 

Eran de la misma Persona;

Y esa misma Persona 

Se fue presentando en distintas formas:

Banquero, amarrador, oficinista, traductor,

Músico, pordiosero, rey... quizás hasta yo mismo

Porté con su rostro en las calles de Lisboa.


Antes de zarpar hacia Bizancio 

Pregunté a un camarero,

Ya que me encontraba en una especie 

De ensoñación de la que me costaba despertar,

En qué ciudad nos encontrábamos: 

El rostro que me acompañó 

Durante toda mi estadía en Lisboa 

Y que ahora mi miraba en su forma de camarero;

Miró primero hacia la ciudad

Luego hacía las aguas del Río Tejo,

Con aplomo en el tono de su voz 

Dijo sonriendo

Fernando Pessoa se llama la ciudad. 







Leiandros

 A falta de Dios, patrón y presidente

Tuve que inventármelos.


Lo primero fue buscar un Dios 

Lo busqué en los márgenes:

Entre putas, borrachos y faloperos

Entre el barro y pasillos oscuros

Entre celdas y calles grises.

Entre tabiques gastados

Y venas infectadas.


Lo encontré y lo hice mío

Lo formé con cada rostro

Y cada dolor que hallé en el camino

Y nunca más lo dejé 

Ni dejé de rezarle.


De los patrones conocí de todo 

Ni uno rescatable. Pasaditos los 30

Me cansé de ellos y de dejarle 

La sangre y la salud 

Para que cambien la camioneta 

Todos los años. Ahora trabajo para mí

Y mis amigos. 


Del resto también me cansé

De los mercenarios del Poder

Y de los amigos

De los que amagan a la Izquierda 

Y doblan a la Derecha

De los militares y paramilitares 

De los progres y de los fachos 

De los que dicen blanco y es negro

De los que dicen negro y es blanco

De los que dicen vida y es muerte

De los que dicen muerte y es muerte

De los que llegan a la mesa del hambre 

En camionetas importadas 

De los que hablan de Justicia social 

Y se la pasan por el fundillo del ojete

De los que la fugan 

De los que se la cometean 

De los que la defraudan 

De los que asesinan hippies y fiscales 

De los que nunca hacen nada. 


Así que me quedé con el oficio de mi abuela

Y al calor del horno de barro

Y la poesía ensayé esta vida 

Entre panes caseros, leña seca

Y libros usados. Sintiéndome 

Como Diógenes en la antigua Grecia

Con el candil en la mano

Buscando a alguien justo 

Alguien digno de virtud.


¿Presidente?

Mi santa madre me nombró Leandro 

Leiandros de voz griega

Que significa hombre león 

Según los doctos varones.


Los leones no tienen presidente. 




 


domingo, 20 de junio de 2021

Antilunes

 ¿Qué es el antilunes?

Simplemente es poner de cabeza al lunes entre mates y almuerzo, tatuajes y poesía y de manera ramdom o dadaísta. Algo parecido a la Ropa vieja: juntar toda la carne y verduras que hayan quedado del puchero y hacer un rejunte amalgamado con mayonesa o lo que se prefiera. "Una técnica que sirve para escribir tiene que servir para vivir", según Fabían Casas. Entonces la técnica será elegir de manera  versos de Juan L. Ortiz, música de Napalm Death, Obituary y Los Pibes Chorros, algo de Saramago con partes de un tratado de parapsicología, buscar en el buscador de google , el Chimpa tratando de ordenar el caos en el papel, el Alva tratando de cortar la piel para que entre la tinta. La fusión de varios cerebros defectuosos destilando lo que mejor saben hacer:

1-

Vidón de vida

Vidón de infinito

Vidón 3D

Qué onda el vidón con vos?

Vidón sí

Vidón no

Qué vidón?

Qué vidón!

Vidón manchado de mugre

Vidón manchado de aceite

Vidón manchado de sangre

Vidón de ruptura de corriente 

Vidçon de 9 ojos 

Vidón no murió 

Vidón que vidón no vió

Kevin se olvidó el vidón

Kavin jaló en el vidón 

¡Kevin trae el vidón!

Rata 

Sucia 

Tiragente 

Vidón de vidón

Kevin, feliz vidón Kevin!

Kevin se olvidó el vidón.



2-

Tengo ganas de decir algo y no puedo:

No tengo voz 

No tengo objeto

No tengo facó.


3-

Soltame un poco las amarras

La máscara de la muerte roja

Raja de la reja 

De las películas de Poe:

Películas de Edgar Allan Poe en Nettflix 

Adaptaciones de Poe en su idioma original 

Adaptaciones de Poe subtituladas en español

Películas de Edgar Allan Poe en Youtube

                                               en Vimeo

                                               en Pelispedia 

                                               en Cuevana

Comentarios en redes sociales

Podcasts, Blogs, Instagram, Facebook, Twitter, Whatsapp, Spotify

Only fans, X videos

La máscara de la muerte roja 

Raja a una luz y a unas líneas 

La máscara de la muerte roja sin un por qué 

La máscara de la muerte roja 

Raja de la peluquería 

Así que rajá de acá meme!


4-

Salsa de paranoia: miedo, vacío, desesperación 

1 cucharada de esencia de suicidio 

2 tazas de persecuta 

1 taza de esquizofrenia 

1 rodaja de boicot

3 cucharadas de complejo de Edipo 

1 pizca de me río para no llorar

Opcional: brote psicótico


5-

Barney Greenway sueña con dinosaurios 

Barney destellos

Barney por medio de la magnetización 

Barney grita 

Barney a punto de resolver un enigma 

Barney catatónico 

Barney persona

Barney tiempo

Barney evolución de las formas teleplásticas 

Barney, se droga, es panki, no se baña

Barney de transmisión 


6-

El mal Estado 

Es el principio 

Y el fin

El mal Estado está en mal estado

El mal Estado ha tomado una pastilla

Una clonazepam genérica 

Llena de alfileres fosforecentes

¡Pam pam pam!

El mal Estado no mejora 

El mal Estado asesina 

¡Pam pam pam!

¡El mal Estado empobrece!

El mal Estado es criminal

¡Pam pam pam!

Chau, nos vemos en los corsos
Pedile disculpas al mal Estado
El mal Estado pisa hasta tu sombra 
El mal Estado te olvida 
                muy dulsicimanente .





   Esa técnica es la que lleva el hilo conductor de estos poemas generados por los cerebros defectuosos del Chimpa, El Alva  quien escribe. Juan L. Ortiz, Napalm Death, Saramago, Obitury y la máquina tatuadora lacerando la carne mientras el Chimpa trata de organizar en palabras este eco de barbaridades.

Antilunes

 ¿Qué es el antilunes?

Simplemente es poner de cabeza al lunes entre mates y almuerzo, tatuajes y poesía y de manera ramdom o dadaísta. Algo parecido a la Ropa vieja: juntar toda la carne y verduras que hayan quedado del puchero y hacer un rejunte amalgamado con mayonesa o lo que se prefiera. "Una técnica que sirve para escribir tiene que servir para vivir", según Fabían Casas. Entonces la técnica será elegir de manera  versos de Juan L. Ortiz, música de Napalm Death, Obituary y Los Pibes Chorros, algo de Saramago con partes de un tratado de parapsicología, buscar en el buscador de google , el Chimpa tratando de ordenar el caos en el papel, el Alva tratando de cortar la piel para que entre la tinta. La fusión de varios cerebros defectuosos destilando lo que mejor saben hacer:

1-

Vidón de vida

Vidón de infinito

Vidón 3D

Qué onda el vidón con vos?

Vidón sí

Vidón no

Qué vidón?

Qué vidón!

Vidón manchado de mugre

Vidón manchado de aceite

Vidón manchado de sangre

Vidón de ruptura de corriente 

Vidçon de 9 ojos 

Vidón no murió 

Vidón que vidón no vió

Kevin se olvidó el vidón

Kavin jaló en el vidón 

¡Kevin trae el vidón!

Rata 

Sucia 

Tiragente 

Vidón de vidón

Kevin, feliz vidón Kevin!

Kevin se olvidó el vidón.



2-

Tengo ganas de decir algo y no puedo:

No tengo voz 

No tengo objeto

No tengo facó.


3-

Soltame un poco las amarras

La máscara de la muerte roja

Raja de la reja 

De las películas de Poe:

Películas de Edgar Allan Poe en Nettflix 

Adaptaciones de Poe en su idioma original 

Adaptaciones de Poe subtituladas en español

Películas de Edgar Allan Poe en Youtube

                                               en Vimeo

                                               en Pelispedia 

                                               en Cuevana

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La máscara de la muerte roja 

Raja a una luz y a unas líneas 

La máscara de la muerte roja sin un por qué 

La máscara de la muerte roja 

Raja de la peluquería 

Así que rajá de acá meme!


4-

Salsa de paranoia: miedo, vacío, desesperación 

1 cucharada de esencia de suicidio 

2 tazas de persecuta 

1 taza de esquizofrenia 

1 rodaja de boicot

3 cucharadas de complejo de Edipo 

1 pizca de me río para no llorar

Opcional: brote psicótico


5-

Barney Greenway sueña con dinosaurios 

Barney destellos

Barney por medio de la magnetización 

Barney grita 

Barney a punto de resolver un enigma 

Barney catatónico 

Barney persona

Barney tiempo

Barney evolución de las formas teleplásticas 

Barney, se droga, es panki, no se baña

Barney de transmisión 


6-

El mal Estado 

Es el principio 

Y el fin

El mal Estado está en mal estado

El mal Estado ha tomado una pastilla

Una clonazepam genérica 

Llena de alfileres fosforecentes

¡Pam pam pam!

El mal Estado no mejora 

El mal Estado asesina 

¡Pam pam pam!

¡El mal Estado empobrece!

El mal Estado es criminal

¡Pam pam pam!

Chau, nos vemos en los corsos
Pedile disculpas al mal Estado
El mal Estado pisa hasta tu sombra 
El mal Estado te olvida 
                muy dulsicimanente .





   Esa técnica es la que lleva el hilo conductor de estos poemas generados por los cerebros defectuosos del Chimpa, El Alva  quien escribe. Juan L. Ortiz, Napalm Death, Saramago, Obitury y la máquina tatuadora lacerando la carne mientras el Chimpa trata de organizar en palabras este eco de barbaridades.

miércoles, 16 de junio de 2021

Líquido amniótico

 ¡Oh, fiebre!

Que me diste un nombre 

Un cuerpo carente 

De dopamina 

Y serotonina 

Y me bautizaste 

Con esta ansiedad atroz.


Fiebre 

Que me acunaste en ese líquido amniótico

Y ahora me das esa misma sensación amniótica

En estas botellas de marcas extrañas 

Botellas vacías, otras llenas

Otras llenas de meo

Y otras que revoleo por el balcón.


Fiebre

Marcaste con fuego incandescente

Las letras de mi epitafio:

Vivió 

Bebió 

Un día paró

Murió feliz.  




Líquido amniótico

 ¡Oh, fiebre!

Que me diste un nombre 

Un cuerpo carente 

De dopamina 

Y serotonina 

Y me bautizaste 

Con esta ansiedad atroz.


Fiebre 

Que me acunaste en ese líquido amniótico

Y ahora me das esa misma sensación amniótica

En estas botellas de marcas extrañas 

Botellas vacías, otras llenas

Otras llenas de meo

Y otras que revoleo por el balcón.


Fiebre

Marcaste con fuego incandescente

Las letras de mi epitafio:

Vivió 

Bebió 

Un día paró

Murió feliz.  




jueves, 10 de junio de 2021

Personalmente

Hoy escuché Personalmente 

De Las pelotas por milésima vez 

Y recordé que una vez dijiste

Que te gustaría tatuarte esa frase

Que dice algo de frenar el tiempo

En el preciso instante que sos feliz.


Y lo recordé porque recordé

De todos tus intentos 

Por querer frenar el tiempo

Por querer ser feliz.

Pero la felicidad nunca se daba

Y no se daba por ese deseo 

Ese deseo profundo de autodestrucción

Que nos dejaba sin habla

Y que nadie entendía 

Y que nos hizo hacer locuras 

Y nos consumió la vida 

Tanto que ya no hay un lugar 

Donde poder visitarte para hablar.


Entonces recordé 

Cuando escuché Personalmente

De esa vez que tocaron en Olimpo 

Y te acercaste en cueros con la voz ronca

¡Eh, Gastón!, traspirando cocaína y resentimientos 

Que recorrían e iluminaban tus tatuajes 

Agitando la remera cantando 

¡Vamos las pelo..!


Ahí...en ese instante

Puedo decir que fuiste feliz 

Ahí...en ese instante

Yo elijo detener el tiempo.


Dedicado a Martín Paloma





Personalmente

Hoy escuché Personalmente 

De Las pelotas por milésima vez 

Y recordé que una vez dijiste

Que te gustaría tatuarte esa frase

Que dice algo de frenar el tiempo

En el preciso instante que sos feliz.


Y lo recordé porque recordé

De todos tus intentos 

Por querer frenar el tiempo

Por querer ser feliz.

Pero la felicidad nunca se daba

Y no se daba por ese deseo 

Ese deseo profundo de autodestrucción

Que nos dejaba sin habla

Y que nadie entendía 

Y que nos hizo hacer locuras 

Y nos consumió la vida 

Tanto que ya no hay un lugar 

Donde poder visitarte para hablar.


Entonces recordé 

Cuando escuché Personalmente

De esa vez que tocaron en Olimpo 

Y te acercaste en cueros con la voz ronca

¡Eh, Gastón!, traspirando cocaína y resentimientos 

Que recorrían e iluminaban tus tatuajes 

Agitando la remera cantando 

¡Vamos las pelo..!


Ahí...en ese instante

Puedo decir que fuiste feliz 

Ahí...en ese instante

Yo elijo detener el tiempo.


Dedicado a Martín Paloma





miércoles, 9 de junio de 2021

Cuartito de yerba

Algunos manguean para fumar

Otros para escabiar

Otros para ir a la villa 

Otros para no robar.


Hay una señora 

Sin nombre ni cara

Que manguea para tomar mate.

Ya se acabó el paquete de cuarto

Que da Cáritas. Entonces, ella, ahí

Al lado de su changuito 

De supermercado

Con sus pertenencias terrenales 

Con el termito de Taraguí y el mate

Pide monedas para un cuartito de yerba.


Un cuartito de yerba

Y el café de la esquina 

Que le habilita el agua caliente.


Así se desgastan, se queman, se arrastran 

Los días hacia el abismo del olvido.


Ella, ahí, purgando sus culpas

Hablando con Dios

Aunque parezca que esté hablando sola.

Contándole sus razones

Por las que está en la calle

Y no se arrepiente.


No se arrepiente de manguear para la yerba

De vivir en un carrito de supermercado

De matear todo el día 

De levantarse temprano 

Y recogerse a la oración 

De hablar todos los días con Dios

Aunque parezca que esté  hablando sola.





Cuartito de yerba

Algunos manguean para fumar

Otros para escabiar

Otros para ir a la villa 

Otros para no robar.


Hay una señora 

Sin nombre ni cara

Que manguea para tomar mate.

Ya se acabó el paquete de cuarto

Que da Cáritas. Entonces, ella, ahí

Al lado de su changuito 

De supermercado

Con sus pertenencias terrenales 

Con el termito de Taraguí y el mate

Pide monedas para un cuartito de yerba.


Un cuartito de yerba

Y el café de la esquina 

Que le habilita el agua caliente.


Así se desgastan, se queman, se arrastran 

Los días hacia el abismo del olvido.


Ella, ahí, purgando sus culpas

Hablando con Dios

Aunque parezca que esté hablando sola.

Contándole sus razones

Por las que está en la calle

Y no se arrepiente.


No se arrepiente de manguear para la yerba

De vivir en un carrito de supermercado

De matear todo el día 

De levantarse temprano 

Y recogerse a la oración 

De hablar todos los días con Dios

Aunque parezca que esté  hablando sola.





16 años

 Me dijeron  Que tenía una condición  Física, mental y espiritual. Que era una alergia del cuerpo Una obsesión de la mente Un lugar oscuro d...