domingo, 28 de octubre de 2018

Tiroteos

Una chapa sobre el contrapiso
Para que las brasas del carbón
No la reviente;
Mi tío aviva el fuego
Con una cubierta
De un disco de vinilo
De los Wawancó.

Es mediados de los 80’s
Alfonsín y el Plan Austral.

Todos los domingos
Se comía asado
En la casa de mi abuela,
No recuerdo un domingo
En que haya faltado.
Una casa de laburantes
De triunfadores
Que nacieron a la vera
Del Río Pilcomayo
En la extrema miseria
Y ahora cada uno
Se ha ganado su lugar
En la calles salvajes de Buenos Aires.

No sé bien a qué se
Ha debido.
No recuerdo fotos de Perón
O Evita;
Alfonsín o los militares
O un loro que cante
La marcha peronista
En la casa de mi abuela.

Recuerdo la palabra: razzia, sida, droga
Recuerdo que cada uno de mis
Tíos tenía un fierro:
22, 38, ithakas
Recuerdo unos cuantos tiroteos.

Mi vida en la calle fue
Parecida a mi infancia
Y a la infancia de mis tíos.

A pesar de vivir en la
Extrema miseria
No faltaba el asado
El vino y la falopa.

No recuerdo fotos de Kirchner, Duhalde
O un loro que cante M.M.L.P.Q.T.P;
Recuerdo, eso sí,
Unos cuantos tiroteos.

Hace unos días hice una changa
Compré una tira de asado
Chorizo y morcilla
Para comer con mi viejito.

El trámite fue rápido
A la parrigas.

Mientras se cocinaba
Recordaba a mi tío avivando
Las brasas con el disco
De los Wawancó.

Afuera se escucha
Desde el otro barrio
Unas cuantas balas de un tiroteo.

Parece que nada cambia.
A pesar de los cambios de gobierno
El sonido de los tiroteos

Siempre es el mismo.



Arrugas del tiempo

Las arrugas del tiempo

Se acumulan

Entre estos versos

Desgastados por el lenguaje.



Con una porción de nubes

Grises;

Preparo mi cama

Bajo un altar de sangre.



El ocaso

Deja de lado

Las últimas lágrimas

Que no pude derramar.



Mi monólogo es el mismo

Desde el día que nací.



Afuera no hay garantías

De que haya mundo.



Soy solo yo y la poesía.



Y en lo que queda

De la oscuridad

De esta cuarto,

Elijo el calor y

La luz de esta vela,

La vela que da calor

A mi corazón

E ilumina la oscuridad

Insondable de mi ser.



Ahora sé porque el tiempo

Tiene arrugas.



Sé por qué el lenguaje

Desgasta a lo versos.



Lo que no sé

Es porque no puedo

Dejar de escribir.


















Arrugas del tiempo

Las arrugas del tiempo
Se acumulan
Entre estos versos
Desgastados por el lenguaje.

Con una porción de nubes
Grises;
Preparo mi cama
Bajo un altar de sangre.

El ocaso
Deja de lado
Las últimas lágrimas
Que no pude derramar.

Mi monólogo es el mismo
Desde el día que nací.

Afuera no hay garantías
De que haya mundo.

Soy solo yo y la poesía.

Y en lo que queda
De la oscuridad
De esta cuarto,
Elijo el calor y
La luz de esta vela,
La vela que da calor
A mi corazón
E ilumina la oscuridad
Insondable de mi ser.

Ahora sé porque el tiempo
Tiene arrugas.

Sé por qué el lenguaje
Desgasta a lo versos.

Lo que no sé
Es porque no puedo
Dejar de escribir.








El Mochila

     Al Mochila lo conozco en el comedor que Raúl Castells emplaza en Puerto Madero. Dice que tiene 12 años y hace 4 que vive en la calle. Pienso, mientras seguimos charlando, en que yo quise huir de mi casa a las 12. Pero esto no lo concretaré hasta los 19. Y ahora tengo 25 y ya puedo decir que soy un habitante más de la calle. El valor del Mochila me conmueve. Cuando le pregunto por qué se fue de su casa me dice que se fue porque le pegaban mucho. Un niño de 8 años prefiere vivir en la intemperie antes que ser maltratado en su propia casa. Sin embargo él está bien. Come todos los días en los comedores, se baña en los lugares de tránsito y duerme en algún seguro que solo él conoce. Deambula por las calles, hace amistades y pierde el tiempo como cualquier ser humano. El Mochila prefiere vivir esta vida y no la que conoció en su familia. Se podría decir que se emancipó a los 8 años. El Mochila ya es mayor de edad.

   Algunos niños están mejor en la calle que en su propia familia.










El Mochila

     Al Mochila lo conozco en el comedor que Raúl Castells emplaza en Puerto Madero. Dice que tiene 12 años y hace 4 que vive en la calle. Pienso, mientras seguimos charlando, en que yo quise huir de mi casa a las 12. Pero esto no lo concretaré hasta los 19. Y ahora tengo 25 y ya puedo decir que soy un habitante más de la calle. El valor del Mochila me conmueve. Cuando le pregunto por qué se fue de su casa me dice que se fue porque le pegaban mucho. Un niño de 8 años prefiere vivir en la intemperie antes que ser maltratado en su propia casa. Sin embargo él está bien. Come todos los días en los comedores, se baña en los lugares de tránsito y duerme en algún seguro que solo él conoce. Deambula por las calles, hace amistades y pierde el tiempo como cualquier ser humano. El Mochila prefiere vivir esta vida y no la que conoció en su familia. Se podría decir que se emancipó a los 8 años. El Mochila ya es mayor de edad.
   Algunos niños están mejor en la calle que en su propia familia.




En la terraza de esa casa,

Esa casa de San Francisco Solano

Hay un niño.

Un Niño en la obscuridad;

Un corte de luz dejó al barrio

En tinieblas.



El niño ve las luces de los autos

Y no comprende

Porque tienen luz.



Ese niño soy yo

Y 35 años después

Todavía le cuesta comprender

Como funciona el mundo.
















En la terraza de esa casa,
Esa casa de San Francisco Solano
Hay un niño.
Un Niño en la obscuridad;
Un corte de luz dejó al barrio
En tinieblas.

El niño ve las luces de los autos
Y no comprende
Porque tienen luz.

Ese niño soy yo
Y 35 años después
Todavía le cuesta comprender
Como funciona el mundo.







La noche murmura

Croares de ranas.



De ranas murmura

La noche croares.



De noche la murmura

Ranas croares.



La ranas noche de

Croares murmura.



Murmura de la

Croares ranas.



Ranas de croares

Murmura noche la.



Ranas la murmura

Croares de.



La de ranas murmura

Noche croares.



Noche croares la

De ranas murmura.



Al onehc marmuru

Rcaoser ed arans.



Arans onehc al ed

marmuru Rcaoser.





Al ed marmuru onehc

Rcaoser arans.



Aledmarmuruonehc

Rcaoserarans.



Snararesoacr

Chenourumramdela.



Esoacrchenouru

Snararmramdela.



Eoaeouuscrchnr

Snrrmrmdlaaaea.



Uuscrchnrsnrrmrm

Dlaaaeaeoaeo.



Mrmrrnsrnhcrcsuu

Oeaoeaeaaald.



La noche murmura

Croares de ranas.
























La noche murmura
Croares de ranas.

De ranas murmura
La noche croares.

De noche la murmura
Ranas croares.

La ranas noche de
Croares murmura.

Murmura de la
Croares ranas.

Ranas de croares
Murmura noche la.

Ranas la murmura
Croares de.

La de ranas murmura
Noche croares.

Noche croares la
De ranas murmura.

Al onehc marmuru
Rcaoser ed arans.

Arans onehc al ed
marmuru Rcaoser.

Al ed marmuru onehc
Rcaoser arans.

Aledmarmuruonehc
Rcaoserarans.

Snararesoacr
Chenourumramdela.

Esoacrchenouru
Snararmramdela.

Eoaeouuscrchnr
Snrrmrmdlaaaea.

Uuscrchnrsnrrmrm
Dlaaaeaeoaeo.

Mrmrrnsrnhcrcsuu
Oeaoeaeaaald.

La noche murmura
Croares de ranas.











Obscuridad y obscuridad

Se funden en mis ojos.



Mis memorias

Se han perdido.



Y ya nada podrá

Recuperarlas.



Mi último nombre apócrifo

Navega en una balsa

De versos apócrifos.



La poesía ya no se resiste;

Yo tampoco:

¿Por qué esperamos

Tanto tiempo?



Sé que la repuesta

No la tendré

En esta vida.



Tampoco en la otra.



Así que seguiré perdiéndome

Entre obscuridad

Y apocrifidad.



Siempre fue ese mi talento

Siempre fue mi destino:

Por eso esperamos

Tanto tiempo.














Obscuridad y obscuridad
Se funden en mis ojos.

Mis memorias
Se han perdido.

Y ya nada podrá
Recuperarlas.

Mi último nombre apócrifo
Navega en una balsa
De versos apócrifos.

La poesía ya no se resiste;
Yo tampoco:
¿Por qué esperamos
Tanto tiempo?

Sé que la repuesta
No la tendré
En esta vida.

Tampoco en la otra.

Así que seguiré perdiéndome
Entre obscuridad
Y apocrifidad.

Siempre fue ese mi talento
Siempre fue mi destino:
Por eso esperamos
Tanto tiempo.






     En el living un nene y una nena juegan y de a ratos miran la televisión. En el comedor la madre prepara bolsas de cocaína de 30 pesos. Con una cuchara de té saca la gildada de una bolsa de un kilo que, seguramente, ya está cortada con veneno para ratas. La mina en todo momento mira la bolsa, las bolsitas y la plata que el Polo le deja sobre la mesa. El Polo es un hampón nato. Sabe como tratar con los tranzas. Le hace una seña a la mina para tomarse un saque desde la bolsa de un kilo. La mina asiente con la cabeza, no dice nada. El Polo carga media moneda y me la pasa. Tomo y le paso la moneda y repite la operación para él, pero se sirve mucho más. Aparte de las 3 bolsas que compramos ya estamos con un saque de ventaja cada uno.

    La historia de esta mina no es diferente a la de muchas. Es más que seguro que el marido está en cana por choreo o por tranzar. La mina se tiene que hacer cargo de los chicos y del gil vendiendo merca. Minas como estas son las que pasan la merca y el faso dentro de su concha para que el marido mantenga su status y adicción dentro del penal.

   Ya con el sistema nervioso equilibrado saludamos y salimos. Los chicos siguen en el living jugando. Afuera los dos mulos están re duros. Duros y enfierrados. Antes de irnos el Polo hace unos comentarios a los mulos. Uno no dice nada, el otro se presta para la charla. Es medio tartamudo y tiene la mitad de la cara paralizada por efecto de algún ataque de presión por tomar merca en exceso. Cuando nos estamos yendo llega más gente a comprar. Antes de tomar el bondi de vuelta para La bristol compramos una caja de vino. Volvemos duros y escabiando arriba del bondi mientras los chicos siguen jugando en el living.
















     En el living un nene y una nena juegan y de a ratos miran la televisión. En el comedor la madre prepara bolsas de cocaína de 30 pesos. Con una cuchara de té saca la gildada de una bolsa de un kilo que, seguramente, ya está cortada con veneno para ratas. La mina en todo momento mira la bolsa, las bolsitas y la plata que el Polo le deja sobre la mesa. El Polo es un hampón nato. Sabe como tratar con los tranzas. Le hace una seña a la mina para tomarse un saque desde la bolsa de un kilo. La mina asiente con la cabeza, no dice nada. El Polo carga media moneda y me la pasa. Tomo y le paso la moneda y repite la operación para él, pero se sirve mucho más. Aparte de las 3 bolsas que compramos ya estamos con un saque de ventaja cada uno.
    La historia de esta mina no es diferente a la de muchas. Es más que seguro que el marido está en cana por choreo o por tranzar. La mina se tiene que hacer cargo de los chicos y del gil vendiendo merca. Minas como estas son las que pasan la merca y el faso dentro de su concha para que el marido mantenga su status y adicción dentro del penal.
   Ya con el sistema nervioso equilibrado saludamos y salimos. Los chicos siguen en el living jugando. Afuera los dos mulos están re duros. Duros y enfierrados. Antes de irnos el Polo hace unos comentarios a los mulos. Uno no dice nada, el otro se presta para la charla. Es medio tartamudo y tiene la mitad de la cara paralizada por efecto de algún ataque de presión por tomar merca en exceso. Cuando nos estamos yendo llega más gente a comprar. Antes de tomar el bondi de vuelta para La bristol compramos una caja de vino. Volvemos duros y escabiando arriba del bondi mientras los chicos siguen jugando en el living.







La niebla arrasa

Con el asfalto gris

Y agrietado del barrio.



La pasta base de cocaína

Arrasa con los pulmones

Grises y agrietados.



Las dos se funden

Y arrasan

Con este cuerpo.



¡Qué bella es la noche

Que se desangra

Mientras el sistema nervioso

Se desgarra!



Qué bello es el aullido

De los perros,

Las estrellas fugaces,

El vecino que saca la bolsa

De basura antes de dormir,

Ese paquero que muere

Y los tranzas que no dejan

De vender.



La pipa sigue quemando

Su humo;

Mi espíritu se funde

Con él.



Ahora,

Todo se funde en la niebla

Y vamos arrasado las calles

Grises y agrietadas.



Ya no me busquen en el barrio

Ni en la pipa

Ni en el humo de pasta base

Ni en este cuerpo:

Busquenme en la niebla blanquecina

Busquen que seguro ahí

Me encontraré.










La niebla arrasa
Con el asfalto gris
Y agrietado del barrio.

La pasta base de cocaína
Arrasa con los pulmones
Grises y agrietados.

Las dos se funden
Y arrasan
Con este cuerpo.

¡Qué bella es la noche
Que se desangra
Mientras el sistema nervioso
Se desgarra!

Qué bello es el aullido
De los perros,
Las estrellas fugaces,
El vecino que saca la bolsa
De basura antes de dormir,
Ese paquero que muere
Y los tranzas que no dejan
De vender.

La pipa sigue quemando
Su humo;
Mi espíritu se funde
Con él.

Ahora,
Todo se funde en la niebla
Y vamos arrasado las calles
Grises y agrietadas.

Ya no me busquen en el barrio
Ni en la pipa
Ni en el humo de pasta base
Ni en este cuerpo:
Busquenme en la niebla blanquecina
Busquen que seguro ahí
Me encontraré.




   La terapias grupales siempre son los jueves. Claudio no anduvo bien en la semana y durante la terapia se quiebra totalmente. Llora desconsoladamente. Se nota que algo lo está atormentando. Como puede explica lo que le está pasando. Algo o alguien le hizo recordar la vez que estuvo en el penal de Sierra chica. Hubo una bronca  con los del otro pabellón. Los otros la maniataron y le pusieron un trapo en la boca. A su compañero de celda le tiraron aguarras y lo prendieron fuego adelante de él. Claudio llora, trata de zafarse pero le ponen una faca en el cuello. Uno de los giles le agarra la cara y lo obliga a mirar al compañero mientras se retuerce del dolor. "¡Fijate!, ¡¿te gusta como se cocina tu amigo?! ¡¿Te gusta!", le dice el chanta con la mirada sacada y disfrutando del momento. Su compañero de celda muere a causa de la quemaduras. Claudio arrastra esta culpa entre las miles que tiene.

    Ahora llora, se desahoga y el terapeuta puede acertar en las causas que lo llevaron a su desequilibrio.

   El compañero de Claudio murió en esa celda. Claudio murió un par de años después de esa internación. Aparte de la adicción era portador de h.i.v y en la recaídas su sistema inmunológico se debilitaba mucho. Desde los 16 años quería parar con la falopa. Esta era su séptima internación. Siempre recuerdo esa sesión grupal. Trato de imaginarme y sentir lo que él sintió en esa celda ¿Cómo se siente ver a tu compañero morir delante tuyo? ¿Cuál es el aroma de la carne humana chamuscándose? ¿Cómo se puede disfrutar de la muerte violenta de alguien?

    Todavía no sé lo que se siente. No sé cuál es el aroma de la carne humana chamuscándose.

¿Vos sabes lo que se siente?

¿Sabés cuál es el aroma?

 










   La terapias grupales siempre son los jueves. Claudio no anduvo bien en la semana y durante la terapia se quiebra totalmente. Llora desconsoladamente. Se nota que algo lo está atormentando. Como puede explica lo que le está pasando. Algo o alguien le hizo recordar la vez que estuvo en el penal de Sierra chica. Hubo una bronca  con los del otro pabellón. Los otros la maniataron y le pusieron un trapo en la boca. A su compañero de celda le tiraron aguarras y lo prendieron fuego adelante de él. Claudio llora, trata de zafarse pero le ponen una faca en el cuello. Uno de los giles le agarra la cara y lo obliga a mirar al compañero mientras se retuerce del dolor. "¡Fijate!, ¡¿te gusta como se cocina tu amigo?! ¡¿Te gusta!", le dice el chanta con la mirada sacada y disfrutando del momento. Su compañero de celda muere a causa de la quemaduras. Claudio arrastra esta culpa entre las miles que tiene.
    Ahora llora, se desahoga y el terapeuta puede acertar en las causas que lo llevaron a su desequilibrio.
   El compañero de Claudio murió en esa celda. Claudio murió un par de años después de esa internación. Aparte de la adicción era portador de h.i.v y en la recaídas su sistema inmunológico se debilitaba mucho. Desde los 16 años quería parar con la falopa. Esta era su séptima internación. Siempre recuerdo esa sesión grupal. Trato de imaginarme y sentir lo que él sintió en esa celda ¿Cómo se siente ver a tu compañero morir delante tuyo? ¿Cuál es el aroma de la carne humana chamuscándose? ¿Cómo se puede disfrutar de la muerte violenta de alguien?
    Todavía no sé lo que se siente. No sé cuál es el aroma de la carne humana chamuscándose.
¿Vos sabes lo que se siente?
¿Sabés cuál es el aroma?
 




El tic-tac del reloj

Se pierde en la profundidad

Del espejo.



¿Cuál de los dos

Es más paciente?

¿Quién refleja a quién?



El reloj marca el espacio

Entre

Espacio y espacio.



El espejo refleja

El rostro de la eternidad:

Inmutable

Estático.



Me miro al espejo

Yo no soy inmutable

Estático

Eterno.



Lentamente declina

Mi vitalidad

A cada compás del reloj

A cada reflejo del espejo.



Mis arrugas y canas

Y versos estériles

Son esa evidencia.



Cada tic-tac

Una arruga más

Una cana más

Un verso estéril más

Una astilla de madera pasa

A formar parte del ataúd.



Estoy corriendo una carrera

Que siempre supe

Que iba a perder.












El tic-tac del reloj
Se pierde en la profundidad
Del espejo.

¿Cuál de los dos
Es más paciente?
¿Quién refleja a quién?

El reloj marca el espacio
Entre
Espacio y espacio.

El espejo refleja
El rostro de la eternidad:
Inmutable
Estático.

Me miro al espejo
Yo no soy inmutable
Estático
Eterno.

Lentamente declina
Mi vitalidad
A cada compás del reloj
A cada reflejo del espejo.

Mis arrugas y canas
Y versos estériles
Son esa evidencia.

Cada tic-tac
Una arruga más
Una cana más
Un verso estéril más
Una astilla de madera pasa
A formar parte del ataúd.

Estoy corriendo una carrera
Que siempre supe
Que iba a perder.





viernes, 12 de octubre de 2018

Yo estaba

Confortablemente adormecido

Vivía

Confortablemente adormecido

Todo lo sentía

Confortablemente adormecido

Mis emociones

Estaban adormecidas

Y me sentía confortable

Estando adormecido.



Mi poesía, también, estaba

Confortablemente adormecida

Y yo la recitaba

Confortablemente adormecido



Dormía siestas eternas

Entre aroma de lavanda

Y paisajes cromáticos

Entre el rumor de arboles añejos

Y animales inofensivos.



Y mi corazón intacto

Mi estadía

En estos inmortales campos;

Campos lisérgicos

Generados farmacológicamente

Por sádicos psiquiatras perezosos

Hizo que no quisiera despertar más

De este eterno letargo químico.



Ahora que mi poesía

Ha despertado

Ya no estoy adormecido,

Me siento

Confortablemente despierto;

Todo lo siento, lo vivo

Despierto

Todo lo escribo despierto.



Y me siento confortable

Estando despierto.




















Yo estaba
Confortablemente adormecido
Vivía
Confortablemente adormecido
Todo lo sentía
Confortablemente adormecido
Mis emociones
Estaban adormecidas
Y me sentía confortable
Estando adormecido.

Mi poesía, también, estaba
Confortablemente adormecida
Y yo la recitaba
Confortablemente adormecido

Dormía siestas eternas
Entre aroma de lavanda
Y paisajes cromáticos
Entre el rumor de arboles añejos
Y animales inofensivos.

Y mi corazón intacto
Mi estadía
En estos inmortales campos;
Campos lisérgicos
Generados farmacológicamente
Por sádicos psiquiatras perezosos
Hizo que no quisiera despertar más
De este eterno letargo químico.

Ahora que mi poesía
Ha despertado
Ya no estoy adormecido,
Me siento
Confortablemente despierto;
Todo lo siento, lo vivo
Despierto
Todo lo escribo despierto.

Y me siento confortable
Estando despierto.









martes, 9 de octubre de 2018

Días de radio

Busco en el dial de la radio

Algún programa

Que pase buena música.



La Rock &Pop

Parece garantizarlo.



Sin darme cuenta

Pasan las horas

Pasan las canciones

Pasan los programas

Empieza Clásico de clásicos.



La música como la memoria celular

No reconoce tiempo o espacio.



Las canciones que hoy

Son clásicos

Son las mismas que formaban

Parte del ranking en los 90´s

Canciones de estreno

Y que estaban de moda.



La música que flota en el éter

Me trasporta

A la casa de Pedro Pico 93.

Me recuerdo terminado mi tesis

Para Maestro Mayor de Obra.

Me recuerdo escuchando

Estas mismas canciones.



Pasé todo un verano

Dibujando 40 planos

Con estilográficas Rotring.



40 planos

Linea por linea

Con pulso firme y rígido

Sobre el tablero de dibujo.



En 20 años pasó de todo.



Hasta perdí el pulso

Para escribir mi nombre de corrido.







Hoy he dejado los trazos

Rígidos y calculadores

Puedo escribir mi nombre de corrido;

Mi arquitectura a devenido a poética.



Y mientras suena otro clásico

Mientras garrapateo trazos

Dispersados por aquí y por allá

Me pregunto:

¿Dónde estará este poema en 20 años?


















Días de radio

Busco en el dial de la radio
Algún programa
Que pase buena música.

La Rock &Pop
Parece garantizarlo.

Sin darme cuenta
Pasan las horas
Pasan las canciones
Pasan los programas
Empieza Clásico de clásicos.

La música como la memoria celular
No reconoce tiempo o espacio.

Las canciones que hoy
Son clásicos
Son las mismas que formaban
Parte del ranking en los 90´s
Canciones de estreno
Y que estaban de moda.

La música que flota en el éter
Me trasporta
A la casa de Pedro Pico 93.
Me recuerdo terminado mi tesis
Para Maestro Mayor de Obra.
Me recuerdo escuchando
Estas mismas canciones.

Pasé todo un verano
Dibujando 40 planos
Con estilográficas Rotring.

40 planos
Linea por linea
Con pulso firme y rígido
Sobre el tablero de dibujo.

En 20 años pasó de todo.

Hasta perdí el pulso
Para escribir mi nombre de corrido.



Hoy he dejado los trazos
Rígidos y calculadores
Puedo escribir mi nombre de corrido;
Mi arquitectura a devenido a poética.

Y mientras suena otro clásico
Mientras garrapateo trazos
Dispersados por aquí y por allá
Me pregunto:
¿Dónde estará este poema en 20 años?







lunes, 1 de octubre de 2018

Busco esa palabra

En la fila del Banco central

En el libro de Boccanera

En el último aliento que da

El día entre la garúa y

La niebla densa.



Queda poco tiempo

Para redimir el hastío

De un día olvidable.



Ni el cine

Ni la música logran

Estimular a este

Cerebro atrofiado

Por los narcóticos.



La lechuzas cruzan

El cielo del barrio.



Sus chirridos dejan

En estado catatónico

Mi cuerpo.



Esa palabra también

Cruzó el cielo del barrio

Detrás de la lechuzas.



Atravieso el umbral

De mi casa;

Mi cuerpo rígido espera

En el escritorio.



Me lanzo por la estela

Que han dejado las lechuzas.



Las alcanzo

Y también  a la palabra.



Llegué justo a tiempo

Finalmente pude redimir el día.



Ahora vuelo con las lechuzas

Voy dejando palabras

Por todos los barrios;

Voy redimiendo días aburridos

Y cuerpos catatónicos.







Recobro la movilidad

De mis miembros.

En mi cuaderno hay

Un poema escrito:

"Busco esa palabra

En la fila del Banco central

En el libro de Bocannera

En el último aliento que da

El día entre la garúa y

La niebla densa."



Al terminar de leer

Las lechuzas cruzan

El cielo del barrio.










Busco esa palabra
En la fila del Banco central
En el libro de Boccanera
En el último aliento que da
El día entre la garúa y
La niebla densa.

Queda poco tiempo
Para redimir el hastío
De un día olvidable.

Ni el cine
Ni la música logran
Estimular a este
Cerebro atrofiado
Por los narcóticos.

La lechuzas cruzan
El cielo del barrio.

Sus chirridos dejan
En estado catatónico
Mi cuerpo.

Esa palabra también
Cruzó el cielo del barrio
Detrás de la lechuzas.

Atravieso el umbral
De mi casa;
Mi cuerpo rígido espera
En el escritorio.

Me lanzo por la estela
Que han dejado las lechuzas.

Las alcanzo
Y también  a la palabra.

Llegué justo a tiempo
Finalmente pude redimir el día.

Ahora vuelo con las lechuzas
Voy dejando palabras
Por todos los barrios;
Voy redimiendo días aburridos
Y cuerpos catatónicos.



Recobro la movilidad
De mis miembros.
En mi cuaderno hay
Un poema escrito:
"Busco esa palabra
En la fila del Banco central
En el libro de Bocannera
En el último aliento que da
El día entre la garúa y
La niebla densa."

Al terminar de leer
Las lechuzas cruzan
El cielo del barrio.




jueves, 27 de septiembre de 2018

Los pibes de la parroquia

Doy un paso en el vacío

Uno, dos, tres;

Pero el suelo no desaparece

No desaparece.



La intoxicación farmacológica

No da tregua.



Sequedad en la boca

Y mi cuerpo es liviano

Como la brisa.

Mis extremidades apenas

Responden. La dopamina

Empasta todas las cadenas

Asociativas.

La información tarda en llegar

Del cerebro a mis manos

Para atar estos cordones

Que hace media hora trato

De atar.



Y cuando finalmente lo logro

Y me largo a caminar por Lacrozze

Los pibes de la parroquia

Empiezan a seguirme.



Están reduros y enfierrados.



Los miro sobre mi hombro

Y veo los fierros

Todos están enfierrados

Todos me quieren matar.



Creo perderlos en Cabildo

Pero no, siguen detrás mio

Y toman gilada

Y martillan los fierros

Pero ven a la gorra y se

Arrepienten de acribillarme

Sobre la avenida.



Van a esperar a que me regale

Saben que estoy empastillado

Por eso esperan.



Me rescato y agarro por Olleros

Si llego a Reflex el Gordo

Puede salvarme.



En la puerta del boliche está

El Gordo con dos patovas,

Todavía es temprano.



Lo encaro de una:

"Gordo, dejame entrar

Me están siguiendo

Los pibes de la parroquia

Me quieren matar".



El Gordo me mira serio

Carpetea de esquina a esquina

Y me vuelve a mirar:

"¡Si no te vas ahora

Yo te voy a matar!".



Mi pánico se triplica

El Gordo lo dice en serio

Me va a matar, no los pibes

De la parroquia; porque

Me doy vuelta y no están

Nunca estuvieron.



Así que sigo caminado por Olleros

Y otra vez doy pasos en el vacío

Uno, dos, tres

Y el suelo no desaparece

No desaparece

No desaparece.


















Los pibes de la parroquia

Doy un paso en el vacío
Uno, dos, tres;
Pero el suelo no desaparece
No desaparece.

La intoxicación farmacológica
No da tregua.

Sequedad en la boca
Y mi cuerpo es liviano
Como la brisa.
Mis extremidades apenas
Responden. La dopamina
Empasta todas las cadenas
Asociativas.
La información tarda en llegar
Del cerebro a mis manos
Para atar estos cordones
Que hace media hora trato
De atar.

Y cuando finalmente lo logro
Y me largo a caminar por Lacrozze
Los pibes de la parroquia
Empiezan a seguirme.

Están reduros y enfierrados.

Los miro sobre mi hombro
Y veo los fierros
Todos están enfierrados
Todos me quieren matar.

Creo perderlos en Cabildo
Pero no, siguen detrás mio
Y toman gilada
Y martillan los fierros
Pero ven a la gorra y se
Arrepienten de acribillarme
Sobre la avenida.

Van a esperar a que me regale
Saben que estoy empastillado
Por eso esperan.

Me rescato y agarro por Olleros
Si llego a Reflex el Gordo
Puede salvarme.

En la puerta del boliche está
El Gordo con dos patovas,
Todavía es temprano.

Lo encaro de una:
"Gordo, dejame entrar
Me están siguiendo
Los pibes de la parroquia
Me quieren matar".

El Gordo me mira serio
Carpetea de esquina a esquina
Y me vuelve a mirar:
"¡Si no te vas ahora
Yo te voy a matar!".

Mi pánico se triplica
El Gordo lo dice en serio
Me va a matar, no los pibes
De la parroquia; porque
Me doy vuelta y no están
Nunca estuvieron.

Así que sigo caminado por Olleros
Y otra vez doy pasos en el vacío
Uno, dos, tres
Y el suelo no desaparece
No desaparece
No desaparece.







miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las sombras que se ocultan

Detrás de otras sombras

Son las mimas que susurran

En mis oídos y me dictan

Lo poemas que la muerte

No puede escribir por

Estar todo el tiempo con la hoz

En su mano.



Lleno de surrealidad

Y resentimientos

Desprendo de mis pulmones

El poco resabio de cordura

Que había en mi cerebro

Antes de armar la pipa.



El frío y el calor

Que recorre las calles

Y mi cuerpo

Son indicios de que la muerte

No aprendió a escribir.



Una nueva sombra surge

De la piedra amarilla

Que se quema:

"Vístete de seda

Para que el funeral de la

Última musa no haya sido

En vano y pueda encontrar

Reposo su alma en los tiernos

Valles de la Melancolía".



Mientras el humo

Arrasa con mi cordura

Escribo el poema en la tierra.



Si no estuviera anestesiado

Lloraría toda la noche.

Si no estuviera anestesiado

Podría escribir todos estos poemas

Que la muerte no se anima.



El trato, pareciera, es que yo también

Deba morir lentamente.



Espero no perder la memoria

Así como la cordura.



Espero poder volver a esta esquina

Algún día

De Juncal y 9 de Julio

Para recoger todos los poemas

Que aquí escribí.  



Las sombras siguen susurrando

Las piedras siguen quemándose

El brillo en la hoz

Es cristalino. El próximo poema habla

De eso;

Y también lo escribo en la tierra.














Las sombras que se ocultan
Detrás de otras sombras
Son las mimas que susurran
En mis oídos y me dictan
Lo poemas que la muerte
No puede escribir por
Estar todo el tiempo con la hoz
En su mano.

Lleno de surrealidad
Y resentimientos
Desprendo de mis pulmones
El poco resabio de cordura
Que había en mi cerebro
Antes de armar la pipa.

El frío y el calor
Que recorre las calles
Y mi cuerpo
Son indicios de que la muerte
No aprendió a escribir.

Una nueva sombra surge
De la piedra amarilla
Que se quema:
"Vístete de seda
Para que el funeral de la
Última musa no haya sido
En vano y pueda encontrar
Reposo su alma en los tiernos
Valles de la Melancolía".

Mientras el humo
Arrasa con mi cordura
Escribo el poema en la tierra.

Si no estuviera anestesiado
Lloraría toda la noche.
Si no estuviera anestesiado
Podría escribir todos estos poemas
Que la muerte no se anima.

El trato, pareciera, es que yo también
Deba morir lentamente.

Espero no perder la memoria
Así como la cordura.

Espero poder volver a esta esquina
Algún día
De Juncal y 9 de Julio
Para recoger todos los poemas
Que aquí escribí.  

Las sombras siguen susurrando
Las piedras siguen quemándose
El brillo en la hoz
Es cristalino. El próximo poema habla
De eso;
Y también lo escribo en la tierra.






martes, 25 de septiembre de 2018

Los adoquines que traspiran

En la medianoche,

Las vías llevando trenes espectrales

Y los cadáveres

Que tocan canciones de jazz

A metros del riachuelo.



Me quedo un rato

Escuchando a la orquesta

Mientras el ácido lisérgico

Sigue haciendo efecto.



Saco un pañuelo

Y me seco la nariz.



La orquesta ya no está

Tampoco el riachuelo.



El elegante traje

Que traía tampoco.



Solo tengo una bata blanca

Y un chaleco de fuerza .



Solo tengo esta pequeña ventana

Que da al patio del manicomio.



Nunca más volveré a tomar

Ácido lisérgico.
















Los adoquines que traspiran
En la medianoche,
Las vías llevando trenes espectrales
Y los cadáveres
Que tocan canciones de jazz
A metros del riachuelo.

Me quedo un rato
Escuchando a la orquesta
Mientras el ácido lisérgico
Sigue haciendo efecto.

Saco un pañuelo
Y me seco la nariz.

La orquesta ya no está
Tampoco el riachuelo.

El elegante traje
Que traía tampoco.

Solo tengo una bata blanca
Y un chaleco de fuerza .

Solo tengo esta pequeña ventana
Que da al patio del manicomio.

Nunca más volveré a tomar
Ácido lisérgico.







lunes, 24 de septiembre de 2018





La sangre que se irriga


De mis pies a mi cabeza


Es la misma


Que se irriga


Del primer verso


Hasta el último.





La misma sangre


Que desprende mis cicatrices;


La misma que dejé


Secarse sobre los manuscritos


Sobre los mármoles


Sobre las placas de bronce


Y los folios de tribunales.





Mi sangre va dejando banderas


Deja marcas de su paso


Por este Árido desierto


De Lo Real.





La última bandera flamea


Entre cumbres grisáceas


Y cascadas de rumores desconocidos.


Desde aquí me pregunto:


¿Cuándo dejará de




Izar banderas mi sangre?













La sangre que se irriga
De mis pies a mi cabeza
Es la misma
Que se irriga
Del primer verso
Hasta el último.

La misma sangre
Que desprende mis cicatrices;
La misma que dejé
Secarse sobre los manuscritos
Sobre los mármoles
Sobre las placas de bronce
Y los folios de tribunales.

Mi sangre va dejando banderas
Deja marcas de su paso
Por este Árido desierto
De Lo Real.

La última bandera flamea
Entre cumbres grisáceas
Y cascadas de rumores desconocidos.
Desde aquí me pregunto:
¿Cuándo dejará de

Izar banderas mi sangre?




Un pincel


De cerdas finas, suaves y limpias


Separan la tierra


De los restos mortales


De mi abuela.





El empleado municipal


Acomoda los huesos


Al borde de la fosa;


Charla con mamá


Él está acostumbrado


Realiza esta tarea todos los días.





El último movimiento


De mi abuela


Es dentro de una bolsa


De consorcio negra.





Me invade alguna idea


Estética sublime.





Kant, Hegel o Sloterdijk


Podrían explicar esta imagen:


Los restos mortales


De mi abuela


Dentro de una bolsa negra


Llevados por un desconocido


(Su nombre está perdido


Entre 60.000 millones).





Esos restos que descansaron


25 años en la tierra


Y ahora van a mezclarse


Con otros huesos


Y otras memorias.





Dejo de lado


Esa sublime idea estética.


El poema dirá más


Que cualquier teoría.





Estuve con ella


Cuando la dejamos


En la tierra;


Estuve con ella


Cuando la sacamos.





Sus huesos ya son cenizas


Su memoria es eterna


Ella vive en la poesía


¿Para qué necesito




Esa sublime idea estética?















Un pincel
De cerdas finas, suaves y limpias
Separan la tierra
De los restos mortales
De mi abuela.

El empleado municipal
Acomoda los huesos
Al borde de la fosa;
Charla con mamá
Él está acostumbrado
Realiza esta tarea todos los días.

El último movimiento
De mi abuela
Es dentro de una bolsa
De consorcio negra.

Me invade alguna idea
Estética sublime.

Kant, Hegel o Sloterdijk
Podrían explicar esta imagen:
Los restos mortales
De mi abuela
Dentro de una bolsa negra
Llevados por un desconocido
(Su nombre está perdido
Entre 60.000 millones).

Esos restos que descansaron
25 años en la tierra
Y ahora van a mezclarse
Con otros huesos
Y otras memorias.

Dejo de lado
Esa sublime idea estética.
El poema dirá más
Que cualquier teoría.

Estuve con ella
Cuando la dejamos
En la tierra;
Estuve con ella
Cuando la sacamos.

Sus huesos ya son cenizas
Su memoria es eterna
Ella vive en la poesía
¿Para qué necesito

Esa sublime idea estética?




16 años

 Me dijeron  Que tenía una condición  Física, mental y espiritual. Que era una alergia del cuerpo Una obsesión de la mente Un lugar oscuro d...