domingo, 7 de agosto de 2016

Samsara


   El pequeño punto rojo indicaba donde impactaría la bala: justo en el centro de su frente se abriría el canal por donde su espíritu abandonaría su cuerpo. El final de Werther hizo que las lágrimas brotaran de sus ojos y humedezcan el último párrafo de la novela. El nudo en la garganta le devolvía la humanidad a su cuerpo.

   En ese estado se encontraba cuando sintió el crujir del vidrio y no alcanzó a ver que era lo que ocurría. Lo último que sintió fue una picazón en la frente y un calor profundo en la parte trasera de su cabeza.
La bala entró de manera seca y limpia, pero al salir destrozó la parte posterior de su cabeza. Quedó rígido y recostado sobre su silla con la novela en sus mano. Parecía un muñeco de cera representando un grotesco espectáculo, no tan distinto al final de Werther.
   Él nunca se enteró que había muerto. Quedó atrapado en la eternidad de ese instante mientras la rueda de la vida giraba infinitamente.


   "MISTERIOSO CRIMEN EN COUNTRY", se leía en el copete de la noticia. Al finalizar la lectura de la noticia, se recostó en su silla invadido por una angustia que lo atormentó por un instante. El deja vú le otorgó mas misterio a la sensación desconocida para él. Fijó su atención sobre el volumen de Werther, y su angustia se disipó al saber que ya se encontraba cerca del final de la novela. Mientras tomaba la novela en sus manos un pequeño punto rojo se ubicaba en su frente...

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