miércoles, 9 de junio de 2021

Cuartito de yerba

Algunos manguean para fumar

Otros para escabiar

Otros para ir a la villa 

Otros para no robar.


Hay una señora 

Sin nombre ni cara

Que manguea para tomar mate.

Ya se acabó el paquete de cuarto

Que da Cáritas. Entonces, ella, ahí

Al lado de su changuito 

De supermercado

Con sus pertenencias terrenales 

Con el termito de Taraguí y el mate

Pide monedas para un cuartito de yerba.


Un cuartito de yerba

Y el café de la esquina 

Que le habilita el agua caliente.


Así se desgastan, se queman, se arrastran 

Los días hacia el abismo del olvido.


Ella, ahí, purgando sus culpas

Hablando con Dios

Aunque parezca que esté hablando sola.

Contándole sus razones

Por las que está en la calle

Y no se arrepiente.


No se arrepiente de manguear para la yerba

De vivir en un carrito de supermercado

De matear todo el día 

De levantarse temprano 

Y recogerse a la oración 

De hablar todos los días con Dios

Aunque parezca que esté  hablando sola.





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