jueves, 29 de junio de 2017

El hombre del arpón

El hombre del arpón
Vino a visitarte
No lo reconociste
No andana con la cruz a cuestas
Su cruz era esa caja de vino
Esa que le negaste
Esa que te sobra
Esa que sabes que de cada 10
Una tenés que dar
Si es que sos cristiano
Y si no lo sos también.

Abundancia
Abundancia
Embriagados de abundancia
Carencia de espiritualidad
Terror a perder la abundancia
Terror de Estado en el alma(zen)
Y después se preguntan por los pobres
Cada vez hay más pobres
Cada vez somos más pobres
Cada vez más perdidos en las pantallas digitales.
Los planes hipotecarios
Para la redención se agotaron,
Ya se los otorgaron a los
Verdaderos pobres
A los verdaderos
Hombres del arpón
El resto es baladí
¡Sí!, baladí

Ciudad de anoréxicos
Espirituales;
En cada esquina te esperará
El hombre del arpón,
En cada sombra, él
Acechará
Con sus clavos de 9 pulgadas
Te lo recordará
En cada acto, ahí
estará
Con sus clavos
Y su arpón y
Con sus manos laceradas.
Su espíritu destila y
Destilará en actos de
Los más simbólicos que
Hayas visto,
Los más sospechosos.
Porque él es así
Un símbolo para nuestra época
Y una época para la cruxifición
Del hombre del arpón

Así es como te llamamos:
Hombre del arpón.
Así es como te pagamos.
Así es como te dejamos morir.
El eterno retorno te trajo
A nosotros
Y te volvimos a negar

Recordemoslo bien
En la iglesia
En la colecta de Caritas
En el diván del psicoanalista
Y en la tableta de clonazepam:
"Algunos hombres nacen póstumos"






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