lunes, 5 de abril de 2021

Marco Aurelio

 

Cargué los últimos troncos gruesos

En el contenedor

Que reposaba en el monte

En el que busco leña.

 

Había llovido toda la mañana

Y siendo mediodía

El hambre me recordaba

Que yo era un hombre.


Como ese esclavo ciego

Que acompañaba a Marco Aurelio

Por la calles de Roma

Y cuando el fervor de la multitud

Engrandecían su nombre

El esclavo se acercaba a su hombro

Y le decía: "Solo eres un hombre".

 

De repente paró de llover

Y sentí que la lira se tensaba

En algún lugar del monte:

El poema estaba refugiado

Como presa acechada por el depredador.

 

Llamé a la empresa para que buscasen

El contenedor con la leña.

 

Cuando dejé el monte

La lluvia volvió a desatarse.

 




 

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