martes, 13 de diciembre de 2016

Los abejorros

El aguijón fue punzante...

Punzante;

A lo lejos, en el océano,

siento rugir al mar embravecido

Puedo escuchar

A lo colores del atardecer sufrir las quemaduras del sol

¡Nadie los escucha!

No.

Sin embargo...

Diáfanos abejorros se deslizan por todas partes

Y yo,

de pie, puedo distinguirlos

Uno a uno

Como esos amigos de la infancia

Que nunca se olvida el rostro

Y estos abejorros son parte mía

Espero yo ser parte también de ellos

Como mis amigos de la infancia.



El contenido de la taza de café se derramó sobre el manuscrito original cuando el poeta se levantó bruscamente para rascarse la espalda en una parte rugosa de la pared. El original superaba ampliamente a esta versión.



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