domingo, 6 de febrero de 2022

Ítaca

 

 

Cierro la puerta

Y dejo a la luna con su sonrisa llena

Y a las estrellas

Que también le dan título a esa novela

Que habla de despedidas

Entre hija y madre

Que son todas las madres

Y todas las hijas

Y a los hijos también.


Cierro la puerta

De esta casa que construí con mi padre

Luego de que mamá

Se volviera luz de estrellas.


Y aunque mi vuelta a Ítaca

Fue para dedicarme a una vida

De servicio y enmienda;

Los fantasmas

De mis malas acciones pasadas

Aun se hacen presentes.


Son como cicatrices

Y dolores en los huesos

Y en el espíritu

Que de vez en cuando se hacen sentir

De acuerdo al sol, la luna

Las estrellas, las mareas.


Esta es la razón de la escritura

De la purga de mis crímenes

De los crímenes de mis bisabuelos

Que no pagaron

Del ultraje de la carne inocente

Que mi abuelo borracho nunca se enteró

El lamento de la sangre toba y guaraní

La interrupción de dos vidas

Que me dieron mis nombres

Y que es la carga

Que llevaré hasta el epitafio

La razón de mi enfermedad

Por la cual mi madre no me dio el pecho

Y se convirtió en sed voraz

Y que ningún alcaloide pudo aplacar.


A los pies del sepulcro de mi padre

Hay un árbol viejo

De costra dura, rugosa

Como la sabiduría.


En invierno no tiene hojas.


En verano su copa es poblada

Las urracas y los loros

Tejen sus cantos

Con el arrullo de las palomas.

Es un lindo espacio

Para asentar un banquito ahí

Y disfrutar de la lectura.

 



 

 

 

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