miércoles, 15 de marzo de 2017

El noveno día

    El texto versaba sobre un entendimiento acabado  del universo. Esos dos días, de los cuales sus nombres nos han sido vedado, formaban un sistema armónico, perfecto donde la sabiduría estaría al alcance de todos y todas las cosas. La tarea que le habían encargado había acumulado sobre su espíritu eones de insomnio, borradores que se acumulaban sobre su escritorio carente de materia; a veces dudas y sobre todo muchas certezas. El proyecto era perfecto, o así lo consideró él; después de todo era el trabajo al que dedicó la mayor parte de su vida. Volvió a repasar los puntos mas importantes. Se podía decir que el texto no presentaba ningún error: el sistema tampoco. Al recostarse sobre en el sillón de contornos difusos o quizás inexistentes, iba repasando los argumentos que expondría ante sus veedores. Por un momento que no cataloga como momento, porque el tiempo todavía no se había hechado a andar, se sintió eufórico y satisfecho con su trabajo. Ahora solo le quedada esperar, con la incertidumbre de no saber cuando, porque tampoco existían los días.
    La ansiedad lo invadió al comprender que dentro de poco toda la oscuridad (oscuridad para nosotros, para él y ellos no) sería completada, iluminada, colorida y, lo mas importante, con un sentido práctico y teleológico.
    Su mirada vacía se perdía en el vacío. Se imaginaba, ya poniendo en práctica los elementos de su proyecto, que podría llegar a estar en una ventana mirando hacia un jardín frondoso salpicado con un nombre genérico que en su proyecto nombraba como aves. 
   A su espalda se formó el grupo de veedores, asistentes, contratistas, demiurgos,eruditos y matriarcas. Inmediatamente se le pidió que presentará el proyecto, y comience con las fundamentaciones pertinentes. El grupo lo escuchó atentamente. Luego comenzaron la objeciones. De las siete razas que el proyecto contemplaba para la humanidad, cinco fueron excluidas. Lo mismo ocurrió con todo: animales, plantas, insectos, mitologías, metafísicas, lenguajes, días y demases cosas. Cada elemento del proyecto que se excluía, sentía que se le amputaban partes de su ser. Quiso defender el proyecto. Apeló a la necesidad de un mundo justo, equilibrado para el desarrollo de los demás mundo, incluso el de ellos, de los que se encontraban interesados en su proyecto. Pero no oyeron la defensa, la decisión, pareciera, que ya estaba tomada antes de que se esencializaran  delante de él. Sin embargo los desafió con locuacidad, primero, luego con las mas desafortunadas imprecaciones que se le ocurrían en ese momento. La frustración tomaba formas de lágrimas desconocidas par él, ya que nunca se había frustrado y nunca había llorando. La locura ya se había apoderado de él y, en un último acto desesperado, tomo el proyecto arrojándolo al vació donde se confundió totalmente. Se alejó del grupo llorando, perdiendo esencia hasta que desapareció totalmente para el grupo. Las lágrimas que se formaban con algo de esencia al caer en el vacío se perdían totalmente.
   Una de las matriarcas le ordenó a los veedores y asistentes que trataran de juntar el proyecto y ordenarlo lo más que pudieran. La siguiente directiva fue para los contratistas y demiurgos. El proyecto debía comenzar cuanto antes, y no importaba si estaba en orden o seguía algún sentido.
   Mientras ellos iban perdiendo esencia, los verbos comenzaban a desplazarse en el vacío.


"...por lo tanto el lenguaje no es mundo. El lenguaje excluye al mundo. Cada palabra que se dice aleja cada vez mas al mundo. Cada sistema que se construye con el lenguaje aniquila al mundo en sí. No hay mundo dentro del lenguaje, porque ya el lenguaje presupone que el mundo se puede conocer con el lenguaje. En ese mundo que habitamos y tanto deseamos conocer , y no conocemos,el lenguaje no sirve absolutamente para nada..". La escena lo muestra al Poeta dando una clase en un neuropsiquiátrico donde también estaba alojado Antonin Artaud. Nunca intercambiaron palabras los artistas.




No hay comentarios.:

Una navidad diferente

  “Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti” Friedrich Nietzsche        Pasó por la puerta principa...