lunes, 11 de junio de 2018

Violencia de género

   -¿Vamos a Barracas Chiva?-, dice el Chaqueño contando sus monedas. Un par de horas de semáforo enfrentando a los autos y el dinero para la recompensa ya está en sus manos. Es un sábado idéntico a miles de sábados más. Pocos autos por la 9 de julio pero con buenas ganancias. El viaje a la villa, los pasillos, los pintas y la vuelta en el 70 o en tren por Hipólito Irigoyen hace que sea un sábado idéntico a miles de sábados más.

  Tomamos el 70 en Suipacha y Viamonte que viene de Retiro y va hacia Valentín Alsina. El bondi viene lleno. En su mayoría obreros de la construcción paraguayos, bastante borrachos y duros. El resto, por lo visto, también son paraguayos que viven en La 31(Retiro), y van a visitar parientes, también paraguayos, que viven en La 21(Barracas). Y como siempre, entre toda esa gente los que van a comprar droga a la villa. El Chaqueño y yo somos esos pasajeros. También hay tres pasajeros más que van a comprar droga a la villa: un paquero, una paquera y un bebé amantando del pecho de la paquera. Todo trascurre con cierta normalidad.

   La pareja de paqueros van diciendo en voz alta sus planes. Que van a llegar a Zabaleta, van a preparar sus pipas y van a fumar. La mina le dice que la plata la va a llevar ella. El paquero empieza a monologar solo, habla de no se que historia entre ellos, que no se que otra cosa, que el otro día, que cuando lleguen (todos pensamientos desordenados y paranoicos), que es una hija de puta,"mira lo que me hiciste, ¿dónde metiste la plata?, yo a vos te voy a dar", y ¡paff!. Le da dos cachetadas en la cabeza y una en la cara. El bebe comienza a llorar. El gil ya está sacado y grita más fuerte, el bebé también llora más fuerte. En el bondi nadie dice nada. Lo miro de reojo al Chaqueño para darle una paliza al gil, pero el me hace una seña negando,"no te metas". Recordé una anécdota que me había contado en la que, un gil como este, también le estaba dando una paliza a su jermu, él se mete para defenderla, le da unos cuantos viajes al gil, pero la mina se mete entre los dos y (víctima y victimario) lo quieren apuñalar. También recordé las peleas violentas de mis padres. Ellos siempre volvían a su rutina después de putearse y romper cosas, era su manera de relacionarse. Nunca supe que era lo que los mantenía juntos. Así que me quedo en el molde y que siga el espectáculo.

    Es más que seguro que el paquero no se dio cuanta de que va en un colectivo lleno de gente. Y sigue con las cachetadas y el bebé llora más fuerte todavía. Una señora indignada le dice al chofer que haga algo, que la chica va con una criatura. El colectivero está más que acostumbrado a estas escenas, todo el día va y viene de las villas llevando gente puesta y fisurada. El bondi va por Iriarte, falta todavía para llegar a la avenida Velez Sarfield. El colectivero frena, va hacia la parte media del bondi y lo encara al gil. Le pide que se calme, amablemente. El chanta le dice que no pasa nada. El bondi arranca de nuevo. Pero el gil está enrroscado, ya  se olvidó del colectivero y de que está lleno de gente el bondi. Y siguen las cachetadas.

   Desde el fondo aparece un paraguayo ancho como un ropero. Albañil por lo visto y borracho por lo visto. Recordemos que es sábado a la tarde y muchos obreros de la construcción empezaron a escabiar desde el mediodía en la obra. Mientras se dirige el gil se da vuelta la vicera, como lo hacia Stallone en Halcón cuando se disponía a enfrentar al adversario.

  -¿Qué pasa hermano?-, le dice con tonada de paraguayo borracho,- aprendé a respetar, no ves que está lleno de gente, no ves que hay chicos y tu bebé esta llorando. Cómo le vas a pegar a una mujer que está amamantando.

   La voz del paraguayo es lo único que se siente en el bondi. El chanta no dice nada. Agacha la cabeza. Cuando el paraguayo se da vuelta para volver a su asiento el gil le dice algo entre dientes. El paraguayo se vuelve y le emboca una trompada en el medio de la cara. El impacto suena como cuando se rompe una madera. El chanta queda desmayado en la parte media del bondi. El colectivero abre la puerta y con el Chaqueño lo empujamos con los pies para que caiga afuera. El chanta queda desparramado sobre el asfalto en Iriarte y Velez Sarfield.

   La paquera no dice absolutamente. El bebé dejó de llorar. Todo vuelve a la normalidad en el bondi. En Iriarte y Luna (el comienzo de La 21 y Zabaleta) se baja la mayoría de la gente. Ya hemos llegado. El Chaqueñño y yo también bajamos, el tranza al que vamos esta a tres cuadras. El resto sigue para Valentín Alsina. Los que van a comprar pasta base de cocaína van para Zabaleta. Es en Zabaleta donde va a bajar la paquera con su bebé.













 

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