jueves, 19 de julio de 2018

Es el brillo

Sobre la madera de un ataúd

De roble,

Es la mirada sin vida

De un cuerpo inerte

Del cual solo quedan memorias,

Es la caminata

En paz un domingo por la mañana

Por el cementerio,

Es ese día que hablamos por

Última vez.



Yo también soy como Nicanor Parra

No hablo de crepúsculos

Y damas recortadas en el horizonte

Yo hablo de ataúdes, de muerte

De los fideos con manteca de mi abuela

Del puré de papas de mamá

Del fracaso de escribir

Y de la ansiedad que se presenta

En la medianoche.



Es eso

Y un poco más

Lo que llega a derramar

Mi inspiración deprimida

Entre el golpe de la teclas

Y música melancólica.



Un letra nunca alcanza

Una palabra tampoco

2 millones menos.



Luego de escribir 400 poemas

Siento que he arrojado

Una letra mal escrita

Al vasto océano poético;

Pero esa letra mal escrita

A mis 38 años

Es lo que justifica toda mi vida.




















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