domingo, 31 de diciembre de 2017

¿Ya había dicho, no?

Que me gustan la caminatas por

El cementerio

Los domingos a la mañana;

Y que siempre paso y saludo a

Ezequiel Martinez Estrada y

Camino hasta tu eterna morada.



En qué recuerdo estaría

Cuando apareció una liebre,

Si; una liebre corriendo por el

Cementerio, y se quedó quieta

Y la observé, y se alejó corriendo

Y me quedé pensando en la liebre

Y volví a nuestros recuerdos y

Cuando me estaba por despedir

Apareció otra vez, ¡sí!

La misma liebre

Un deja vú

Un perfecto deja vú.



Así que fui a visitar a mamá

Con la paz de las caminatas

Del domingo por la mañana;

Con la paz de no tener que comprar

Flores hoy,

Porque los miserables, en estas fechas,

Compran todas las flores

Y como van todos juntos

Ni agua en las canillas hay. Ellos

Quieren pasar las fiestas en paz

Y sin culpas...Pero ¿Cómo se hace

Para dejar la culpa atrás?

Y en un cementerio

¿Con cuantas flores se cancela la culpa?



Hoy no compré flores

No las necesito.

Recordé unos versos de Nicanor Parra

Los que dicen que con la punta

Del lápiz hace sonar el mármol

De las tumbas,

¡Para qué necesito las flores entonces!



Después de mamá visité a mi tía Lucila

Mi abuela está en el osario

Y su foto pegada a la pared hace que

En días de vísperas de navidad

Vuelva a esa navidades en las

Que toda la familia se reunía

En su casa...Pero ¿de eso

Ya había escrito no?

Si.  No hace falta de que vuelva a

Escribirlo;

Entonces, eso es todo.






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